miércoles, 22 de agosto de 2012

Nietzsche, la sed de Dios.

Nietzsche, enemigo del cristianismo durante largas décadas, hizo al final de su vida un impresionante poema "Al Dios desconocido", que puede considerarse una verdadera oración:



"Vuelve a mí, ¡con todos tus mártires!
Vuelve a mí, ¡al último solitario!
Mis lágrimas, a torrentes,
discurren en cauce hacia Ti,
y encienden en mí el fuego
de mi corazón por Ti.
¡Oh, vuelve, mi Dios desconocido!
Mi dolor, mi última suerte, ¡mi felicidad!"

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