Chesterton concebía el cielo según la expresión terra viventium, de Tomás de Aquino: la tierra de los vivos. También solía decir que la muerte es una broma del Rey bueno, escondida con muchísimo cuidado. Y en dos versos dejó escrito que" jamás se ha reído nadie en la vida / como yo me reiré en la muerte". Había envejecido sin aburrirse un solo minuto, y daba gracias por su "protagonismo en este milagro que supone estar vivo y haber recibido la vida del único que puede hacer milagros".
"La literatura es una de las formas de felicidad, y quizá ningún escritor me haya deparado tantas horas felices como Chesterton. "
Jorge Luis Borges
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