Quizás la cara más dramática del manejo discrecional del comercio exterior es que las trabas burocráticas generan espacios que favorecen la corrupción como único procedimiento para sortear dichas trabas. Se "cajonean" trámites que para ser liberados requieren "facilitadores" y contraprestaciones monetarias o equivalentes. Y lo más grave es que la demora en los trámites muchas veces implica, en el caso de importaciones que son insumos de productos industriales, bajas en la productividad o hasta suspensiones en la fabricación con todas sus implicancias, y en el caso de las exportaciones, incumplimientos de plazos y perdida de compradores.y así se construye un mecanismo perverso: o se entra en el juego de la corrupción o no se trabaja.
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