El otoño llega
Y ya se ven los robles
Con hojas temblorosas
Ahora brillantes y rojizas.
Las altas copas,
Poco a poco
Son despojadas,
Caen lentas
Como si fueran
Ropas sueltas ansiosas
De vestir pastos y tierras
Con brillantes colores.
Un sol temeroso
De perder
Tan rojos reflejos
Parece buscar esconderse
Detrás de oscuras nubes,
Siempre
Dispuestas a servir
A tan luminoso monarca.
Robles altivos,
Ya casi desnudos,
Poco dicen sin sus
Hojas caídas,
Quizás sólo
El mensaje de lo efímero,
De su frondoso ropaje.
Ahora perdido,
Posible metáfora
De humanos e inevitables
Destinos
Eternamente repetidos

No hay comentarios:
Publicar un comentario