Como los discípulos de Emaus
Sintiéndonos forasteros,
Preguntándonos que ha pasado
Y que pasa todavía,
Olvidando lo que los profetas
Decían de un Salvador, Emmanuel
De una Virgen nacido
Y del Mesías
Que habría de ser
Martirizado, torturado
Insultado, golpeado,
Quien ya hace tanto
Todo lo acepto, la sangre,
La Cruz, los clavos
Por ti, por mi, por el hombre
De todo bien olvidado.
Y sin embargo
El sabio Antiguo Testamento
Desde milenios
Nos sigue convocando
Para qué comprendamos
¿ Es tan difícil, tan complicado
Buscar lo en el revelado,
Y luego ver en el Evangelio,
Lo hace tantos siglos anunciado ?,
¿ Es correcto ni siquiera intentar
Revisar los anuncios, bucear
En lo previsto,
En el mensaje cierto
Tan misteriosamente cumplido ?
¿ Es quizás más fácil lo cotidiano,
Sólo ocuparse de lo inmediato ?.
Es necesario examinar, detenerse,
Aunque sea sólo un rato,
Ocuparse de Jesús,
Estar con El y tratarlo.
El mensaje es claro
Pero no demasiado escuchado,
No lo olvides, nuestro Señor,
Despues de resucitado,
A los discípulos de Emaus
Y luego en el Cenáculo
Explico, desde Moises
Y los Profetas, como todo
Lo ocurrido ya había sido
Explicado.
Todo esta escrito en el Antiguo
Y en el Nuevo Testamento
No te canses, búscalo,
Los profetas ya lo habían dicho
EL vendría, desde su eterno amor
Se ofrecería,
Cordero, ahora ser humano,
Dios sin embargo perdonando,
En el Golgotha ya hace tanto,
Crucificado, luego resucitado
Y hoy, nuevamente, en la Eucaristía,
Eternamente entregado
Abierto los brazos esperando.
¿ Es tan difícil, tan complicado
Buscar lo anunciado por Isaías
Setecientos cuarenta años antes
O en Miqueas o en los Salmos
Y comprobar luego en el Evangelio,
Lo hace tantos siglos anunciado ?.
El viejo y cruel enemigo sabe
Que es más fácil vivir sólo
En lo cotidiano
Pero el hombre sabio
Puede buscar lo necesario ...

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