Una simple consigna
Recordar los valores,
Los de siempre,
Quizás olvidados
Por demasiados apuros
O ejemplos desgraciados.
La mentira no sirve
Sólo engaña pero al final
Siempre pierde,
Es la hija dilecta
Del demonio
Que existe y feliz campea
Por demasiados lados,
No sirve el todo vale
Sólo daña a quien lo vive
Pero pierde su alma
Que también existe
Como el demonio bien sabe
Y practica para hacerse
Dueño de ella y lo logra,
Sólo basta con leer los diarios.
A mayor cargo
Mayor culpa,
Y si a un país
Se gobierna,
La miseria de muchos
Y la riqueza de pocos,
La educación perdida
Y la salud olvidada,
La esperanza de la juventud
Muerta y los ancianos olvidados
Son infiernos bien ganados,
Y, nuevamente recordamos,
El demonio, el alma
Y el infierno existen
Aunque, por ahora,
Los hayan olvidado.
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