Pocas veces
Hablaste
En los Evangelios,
Señora nuestra,
La primera,
Al ángel Gabriel,
Mensajero del misterio,
Cuando terminaste
Contestando,
Con un suave susurro,
Imagino,
Y dijiste asombrada,
He aquí la esclava
Del Señor
Hágase en mi
Según tu palabra,
Luego,
Cuando alegre visitabas
A Isabel
Tu prima anciana
Y exultando cantaste
El Magnificat
Porque el Señor
Hizo en ti grandes cosas.
Callada quedaste
Después
Mientras Simeon te hablaba
De la espada
Que atravesaría tu alma.
Luego,
Cuando a Jesus niño
Desesperada
Tú y José le buscaban
Aunque en realidad.
No se había perdido
En el templo estaba,
Alli le preguntaste
¿ Porque Jesus has hecho esto ?
Y la respuesta
Cálida amiga del misterio
Llego sosegada
¿ No sabíais
Que de las cosas del Padre
Es necesario me ocupara ?,
El tiempo paso
Y en las bodas
De Cana de Galilea
Nuevamente
Hablaste
Cuando atenta advertiste,
Mira Hijo
Ya vino no tienen
Y a El finalmente
Convenciste
Cuando suavemente murmuraste
Haced
Lo que El os diga.
En el Golgota,
Al pie de la Cruz
Callada estabas
La espada
Por Simeon profetizada
El alma
Finalmente te atravesaba
Mientras Jesus ya agonizante
Mirándote decía,
Mujer ahí tienes a tu hijo,
Y a Juan,
Ahí tienes a tu madre.
Para siempre,
Desde entonces,
Señora,
Madre nuestra eres,
Y, como en Cana,
Dulcemente nos repites
Haced
Lo que El os diga, ...
... Haced
Lo que El os diga ...

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