Que imagen podría
Señora mía
Representarte
Una flor
Quizás,
O un límpido manantial
Bajando
De la montaña,
La tibia mirada
De una madre
A su hijo
Recién nacido
O la caricia
De su mano
En el pequeño
Rostro adormecido,
Cierro los ojos,
Y pienso
Todo es poco,
Y fugaz viene
La idea,
Solo el alma
Acudiendo
A tu Hijo
Podría imaginarlo,
Y calladamente
La oración vino
Con el Rosario
En la mano,
Que imagen podría
Señora mía
Representarte
Sin tu Hijo
Al lado.

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