viernes, 18 de mayo de 2012

El Santo Caliz de Valencia

Rescatanfo datos poco conocidos:

Revelaciones en torno al Santo Cáliz de Valencia

MADRID, Del 5 de agosto de 1999 (ZENIT).- «El Misterio del Santo Grial.
Tradición y leyenda del Santo Cáliz», es el título del último libro publicado
sobre la reliquia a la que se le atribuye su utilización por Jesucristo en la ultima Cena y que se conserva en la Catedral de Valencia. El autor de la obra, es Salvador Antuñano Alea, de 33 años, profesor de Ética y Sagrada Escritura en el Centro Universitario Francisco de Vitoria en Madrid.

Este Caliz fue utilizado por Juan Pablo II durante la misa que presidió en Valencia en noviembre de 1992.

Según la tradición, el Grial fue el cáliz del que bebieron Jesús y sus discípulos en la Ultima Cena. Se trata de una copa propiamente dicha, a la que se le ha añadido una estructura de oro con dos asas que los une. El
conjunto mide 17 centímetros de altura. La copa es de forma semiesférica,con un diámetro de 9 centímetros y constituida por ágata, de color rojo obscuro, cuyo estudio arqueológico muestra que fue labrada en su taller de Palestina o Egipto entre el siglo IV a.c. y el primero de nuestra era.

Este vaso de suma trascendencia no pudo ser olvidado tras la muerte del Redentor, tanto más cuanto los discípulos se reunieron varias veces en el Cenáculo. Así se explica el que el Santo Cáliz apareciese en Roma, llevado según la tradición desde Jerusalén por san Pedro. Transcurrieron, pues, dos
siglos y medio en los que existen claros indicios de que el cáliz fue utilizado por los pontífices para celebrar la Eucaristía. Según ha indicado Antuñano, «lo que más impresiona al investigador es que el canon litúrgico
romano de los primeros Papas, en el momento de la consagración, decía textualmente: "tomando este glorioso cáliz", refiriéndose a "este" solamente».

La historia del Cáliz cuenta que, en la persecución del emperador Valeriano antes de morir, el Papa Sixto II entregó las reliquias, las alhajas y el dinero a su diácono Lorenzo, natural de Huesca (España), quien también fue martirizado, no sin que antes enviara a la ciudad natal el Cáliz de la Eucaristía acompañado de una carta suya. Ocurría todo ello el año 258 o, según algunos autores, el 261.

La copa permaneció en Huesca hasta la invasión musulmana. El obispo de la ciudad, Audeberto abandonó con el Santo Caliz su tierra en el 713 para refugiarse en la cueva del monte Pano donde vivía el ermitaño Juan de Atarés; lugar en el que posteriormente se fundó y se desarrolló el monasterio de San Juan de la Peña; del que surgió un núcleo de hombres esforzados que acometieron la reconquista contra los mahometanos. Tuvo estalucha caracteres épicos, que no dejaron de ser aprovechados por la creaciónliteraria, ya que, según historiadores de la literatura, constituyen el origen o la fuente de poemas tan célebres como los de Cristián de Troyes oWolfram de Eschenbach, con su héroe Parceval o Parzival, que esposteriormente al Parsifal de Ricardo Wagner. En todos estos poemas hay un Vaso maravilloso, al que se denomina «Graal» o «Grial» y cuya relación con el Santo Cáliz es fácil comprender.


La presencia del Santo Caliz en San Juan de la Peña está testificada por un documento del 14 de diciembre de 1134. El 26 de septiembre de 1399 el Cáliz pasó a ser custodiado en Zaragoza, a petición del rey de Aragón, don Martín. En el texto de entrega, que se conserva en Barcelona, se hace constar que el Santo Cáliz fue remitido desde Roma con una carta de San Lorenzo. Durante el reinado de don Alfonso el Magnánimo la reliquia fue trasladada a Valencia. Desde el 18 de marzo de 1437 se conserva en la catedral de esa ciudad, según un documento en el que se refiere al «Cáliz en que Jesucristo consagró la sangre el jueves de la Cena».

La obra, editada por EDICEP, ha sido prologada por el arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García Gasco, quien considera su lectura «sumamente recomendable porque resalta que el valor y el sentido del Santo Grial adquiere en la Eucaristía toda su relevancia».

lunes, 14 de mayo de 2012

Historias de guerra. Africa 1921, cuando aun se usaban las cargas de caballeria.


El Rif, Marruecos, desde hacia ya mucho tiempo, los moros, habitantes de aquellos parajes luchaban contra las posesiones francesas y españolas en el lugar. Como a menudo ocurre en la historia, detras de ellos, otras potencias europeas, encubiertamente, alimentaban la lucha proveyendo de armas y pertrechos a los rifeños con obvios intereses en desalojar a franceses y españoles de la zona.

Mi padre.oficial de infanteria del ejercito español, egresado del Alcazar de Toledo, tambien luchaba en ese entonces en esas tierras, comandando un cuerpo de regulares, es decir tropas nativas leales a España. Mas adelante, en otra entrada del blog hablaremos de êl.

Annual era el nombre de una posicion española de triste memoria en la guerra. La cantidad de bajas sufridas fue terrible historicamente se lo conoce como el "desastre de Annual".

Vayamos ahora a narrar la epopeya del Regimiento de Caballeria Alcantara, cuyo valor ha merecido este recuerdo.
Tras unas serie de acciones destinadas a mejorar la posición de Annual y tras la caída sucesiva de las posiciones españolas, el 23 de julio de1921 el general Navarro ordena la evacuación de la posición de Chaif a Dar Drius y encomienda la misión de proteger dicha retirada a Primo de Rivera y sus  hombres .

El entonces Tte. Coronel. Primo de Rivera con 192 hombres, carga contra las tropas rifeñas llegando al combate cuerpo a cuerpo, atravesando sus líneas y atacando a los rifeños por la retaguardia. Gracias a esta acción se pudo salvar la columna española. 

Ese mismo día y en vista de la situación, el General Navarro ordena la salida de Dar Drius hacia Batel. Esta retirada sería cubierta de nuevo por los hombres del Alcántara. El camino hacia Batel cruzaba el lecho del río Igán, lo que facilitaría los ataques de los rifeños. 


Cuando la columna llega al cauce del Igán, caen en una emboscada de un  contingente muy superior. Tras reagrupar al regimiento, Primo de Rivera ordena formación en línea de a cuatro y arenga a sus hombres:: “Ha llegado para nosotros la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos”.

Puesto el Regimiento al paso, el Tte. Coronel desenvaina y a la voz ordena a sus escuadrones : ¡Saquen... Sables!, para pasar “al trote” y  poco después "al galope". Luego la orden:  ¡PARA CARGAR!... .  ¡CARGUEN!   ¡VIVA ESPAÑA!.

Las cargas se suceden una tras otra contra las posiciones enemigas, los hombres y sus monturas van cayendo. Al final, los hombres del Alcántara, efectúan agotados su última (8ª ) carga al paso (hecho histórico en los anales de la Caballería), algunos incluso. montados en los mulos que originalmente arrastraban  los carros.

Tras la retirada de las tropas rifeñas, de los 691 hombres que formaban el regimiento, 541 habían muerto en combate y 78  hechos prisioneros.

Gracias al sacrificio de los hombres del Alcántara, la “columna Navarro” consiguió llegar a su destino y el Alcántara con su jefe. a la cabeza, prácticamente ya sin tropa, escribió una de las páginas mas gloriosas del ejército español y del Arma de Caballería.

domingo, 13 de mayo de 2012

Hoy, Fatima, siempre Maria, nuestra Señora.

Juntos con San Bernardo de Claraval recordemos que:




Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María.

Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María.

Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios.

Siguiéndola, no te perderás en el camino.

Invocándola no te desesperarás.

Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial

sábado, 12 de mayo de 2012

Historias de guerra. Blas de Lezo. De 1731 a 1741. Cuando de epopeyas se habla.


De 1731 a 1741. Conclusion. Cartagena de Indias, la epopeya.

Desde 1731 y hasta 1737, Blas de Lezo participa activamente en distintas acciones bèlicas en el Mediterraneo y Marruecos donde siempre se destacan su valor y capacidad de mando.

El 3 de febrero de 1737 parte de Cadiz comandando una flotilla de galeones hacia Cartagena de Indias, ya que se le ha encomendado su defensa como Comandante General de la ciudad. Esta plaza se había convertido en un punto de gran importancia estratégica pues por allí pasaban las mercancías provenientes de la península y las posesiones españolas en América del sur.

Cartagena de Indias era llamada “la llave del Imperio” y contaba con las mejores y más extensas fortificaciones de todos los virreinatos. No es de extrañar pues anteriormente ya había sufrido los ataques de afamados piratas. Posteriormente se la fortifico hasta que el núcleo central de la ciudad quedó bien protegido.  Se construyeron diversos fuertes (Manzanillo, Cruz Grande y Pastelillo) protegiendo el acceso a la bahía interior desde la exterior. Se aumentó la dificultad de acceso desde el océano a la bahía exterior por el canal de Bocagrande, y en el de Bocachica se construyó el fuerte de San Luis. Se finalizo luego el más imponente castillo que construyeron los españoles en Cartagena, San Felipe de Barajas. Estaba situado en el cerro de San Lázaro, protegiendo la ciudad de cualquier ataque terrestre o desde la bahía. En 1657 quedó terminado el primer núcleo del castillo en la cima del cerro. Este es el modesto bastión con que Blas de Lezo se encuentra, nada en realidad, comparado con las dimensiones que llegaría a adquirir luego, como hoy se lo ve.
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A pesar de las magníficas fortificaciones Blas de Lezo encontró las defensas de la ciudad en un estado calamitoso. Contaba “con poca y mala artillería, casi sin municiones y una existencia de pólvora que apenas llegaba a 3300 libras” . Desde su llegada su único propósito fue el abastecimiento de la plaza y la fortificación de la bahía. Para ello ordenó cegar completamente el canal de Bocagrande creando una escollera, de esta forma se aseguró que cualquier ataque por mar tuviera que pasar por los fuertes de Bocachica. Reforzó las guarniciones de estas fortificaciones, tendió entre las mismas dos cadenas para impedir el acceso a la bahía y colocó sus barcos para apoyarlos.

En 1739 Inglaterra declara la guerra España que en realidad estaba motivada por la avaricia de los comerciantes ingleses. Por ello planean desmembrar el imperio español que tanto ambicionaban y en ese plan Cartagena de Indias figuraba como la llave para sus propósitos.

Desde hacía tiempo España conocía las intenciones exactas de Inglaterra y el plan de Vernon. Un espía español en Jamaica dio tantos detalles que incluso el Virrey Eslava no dio crédito suficiente a la información: se estaba preparando un enorme flota para lanzarla contra Cartagena de Indias y se informaba además de los planes de ataque sobre la plaza. Esta flota seria luego considerada la segunda flota en importancia preparada por Inglaterra solo superada por la flota de Normandia durante la 2da. Guerra mundial.

Con el objetivo de amedrentar y sobretodo recabar información directa, el 13 de marzo de 1740 Vernon se presentó ante de la ciudad con ocho navíos mayores, dos brulotes, dos bombardas y un paquebote, que tras bloquear cualquier comunicación con el exterior comenzaron a bombardear las posiciones de Bocachica. Pero Lezo había desmontado algunos cañones de 18 libras de sus navíos que tenían mayor alcance que los de los fuertes los cuales dispararon desde la selva sorprendieron a los barcos de Vernon, que rodeados en un fuego cruzado se vieron obligados a retirarse a Jamaica. Aunque el almirante inglés regresó el 3 de mayo siguiente con trece buques y una bombarda, sólo tuvieron tiempo para reconocer la zona y huir tras verse velozmente envueltos por los navíos de Lezo.

El 13 de marzo de 1741 se avistan desde la ciudad algunas velas enemigas, exactamente un año después del primer ataque. El mismo día una balandra francesa, enviada por el general Leogan, informa que a la altura de la Española se han contado 130 velas que por su derrota parecen dirigirse a Cartagena.  Para desgracia de los defensores la información recibida por la balandra francesa estaba equivocada. Las fuerzas que Vernon presentó dejaban a las claras que esta vez no se trataba de una escaramuza. Los datos varían según las fuentes pero la escuadra británica debió componerse de 180 embarcaciones, 23600 combatientes y unas 3000 piezas artilladas.segun lo siguiente::

    8 navíos de tres puentes y de 80 a 90 cañones.
    28 navíos de dos puentes y de 50 a 70 cañones.
    12 fragatas de 40 cañones.
    2 bombardas.
    130 barcos de transporte.
    6237 soldados ingleses.
    2763 soldados norteamericanos.
    1000 macheteros jamaicanos.
    12600 marineros.
    2620 cañones navales.
    1380 cañones de tierra.

En cambio Lezo contaba tan sólo con 6 navíos, 2830 hombres y 990 piezas artilladas desglosados así:

    6 navíos de línea: Galicia (70) que era la nave capitana, el San Felipe (64), el San Carlos (70), el África (70) el Dragón (64) y el Conquistador (64).
    2230 soldados españoles: Regimientos de Infantería de Aragón, Toledo, Lisboa, Navarra, el Fijo de la Plaza y milicianos de la ciudad.
    600 indios flecheros del interior de la provincia.
    900 marineros.
    80 artilleros.
    360 cañones navales.
    320 cañones de los fuertes.
    310 cañones del recinto amurallado de la ciudad.

La desproporcion de fuerzas era tremenda.

El 17 de marzo comienza el cañoneo contra los fuertes y baterías de entrada a la bahía de Bocachica. Esta acción se producía a todas horas con una media de 62 disparos cada hora, atacando permanentemente ocho barcos que se renovaban de cuatro en cuatro. Pero el comandante vasco se había preparado para minimizar los daños en su tropa y sacar el máximo provecho a los pocos recursos con los que contaba. Colocó los navíos en la entrada de la bahía para apoyar el fuego de las fortificaciones, mientras que en estas dispuso la utilización de “rampas bajo los cañones para poder alargar los tiros y disminuir el tiempo de los mismos”  Además ante la aplastante superioridad numérica escogió muy inteligentemente el objetivo de la artillería, busco desarbolar los barcos enemigos algo que los inutilizaría para el resto de la campaña y con ese fin ordenó la fabricación de balas encadenadas y palanquetas que se llevaban consigo todo el aparejo. Los barcos de Vernon se vieron sorprendidos con disparos que destrozaban sus velámenes dejándoles a merced del enemigo. Sólo en la batalla del día veinte los cañonazos españoles dejaron cinco navíos de guerra fuera de combate, Paralelamente y con el fin de minimizar sus bajas, Lezo ordenó que los merlones (la parte más débil de una muralla entre los cuales se abren las troneras de los cañones) que eran de piedra y ladrillo fueran reconstruidos con costales repletos de tierra apilados unos sobre otros. De esta manera al impactar una bala de cañón no saltaban esas esquirlas que causaban estragos entre los defensores y absorbía el golpe del impacto. Así transcurrieron los días en los que las tropas españolas apenas descansaban pero aguantaban el envite permanente de los navíos británicos.

Vernon tras dura lucha logra desembarcar y tomar  Bocachica, luego de lo cual, envia mensajeros a Jamaica y Londres informando de la inminente toma de la plaza. Cuando la noticia llegó a Londres “se dispararon salvas desde la Torre de Londres, las campanas de las iglesias se echaron a volar y la victoria fue celebrada con iluminación general y fuegos artificiales”. Incluso el Parlamento mandó acuñar monedas conmemorativas por adelantado dando la victoria final por segura donde se representaba a Lezo arrodillado (con ambos ojos, brazos y piernas sanos, vencer a un lisiado no pareceria elegante) entregando su espada al almirante inglés, y en las que rezaba la siguiente inscripción “el orgullo español humillado por Vernon”. Una mentira inglesa en todo su esplendor de la cual pronto se arrepentirian.





Sólo quedaba someter el castillo de San Felipe de Barajas, y Cartagena estaría a merced del fuego enemigo.. Para ello ya habían tomado el cerro de La Popa desde donde cañonearían la fortificación mientras se lanzaba un asalto de infantería. La suerte del castillo y de Cartagena de Indias estaba prácticamente sellada. Ambos bandos preparaban el combate final, en el lado ingles se subió la artillería a La Popa mientras que se desembarcaban tantos hombres y pertrechos que hablaban de una ofensiva a gran escala; Lezo ordena desbrozar las inmediaciones para no dar cobertura al enemigo y cavar un foso alrededor del fuerte que conectara con una trinchera zigzageante situada a lo largo de la ladera del lado Sur. También envió dos supuestos desertores a los ingleses para tenderles una trampa y ordenó que trajesen al castillo la reserva de marinos dejando indefensa la ciudad, retiró a los civiles a la misma y voló el puente de acceso a ella. El comandante español dispuso en la trinchera 650 soldados y dentro del castillo 300, más la reserva de 200 marinos. Los ingleses asaltarían simultáneamente la fortaleza por los cuatro costados. Se avanzaría por el Sur aunque el grueso de la tropa se centraría en el lado Este, el más empinado pero con deficiencias en la fortificación según la información errónea que dieron los dos supuesto desertores. Del lado Oeste se encargarían los colonos norteamericanos mientras que en el norte se haría una maniobra de distracción Vernon no quiso dar apoyo naval al asalto, puesto que debía internarse en un estrecho canal en el que la superioridad del San Felipe de Barajas era evidente. Sin embargo también exigió rendir el fuerte del Manzanillo, el del Pastelillo y a una compañía que quedó aislada en una playa ante su avance.

El 20 de abril de 1741 comienza el asalto final al castillo de San Felipe de Barajas. Las tropas inglesas que avanzan por el Este son engañadas y se ven de repente bajo el fuego del castillo sin tener otra opción que intentar finalmente el asalto, pero cuando llegan a la muralla las escalas se quedan cortas dos metros, los mismos que tenía el foso ideado por el comandante español. Al Oeste las tropas norteamericanas tienen el mismo problema, produciéndose en ambos frentes una verdadera carnicería entre los atacantes incapaces de escalar las murallas: “…rechazados al fusil por mas de una hora y después de salido el Sol en un fuego continuo y biendo los enemigos la ninguna esperanza de su intento (…) se pusieron en bergonzosa fuga al berse fatigados de los Nuestros los que cansados de escopetearles se abanzaron a bayoneta calada siguiendolos hasta quasi su campo…”  ( copiado del original historico en que se describe la accion).

Entre tanto los fuertes del Manzanillo y el Pastelillo resistían firmemente. Blas de Lezo ha conseguido que el lado Sur, defendido por la trinchera y la propia fortificación, no sea la que cuente con mayores efectivos enemigos y sin embargo sea la única opción efectiva de ataque contra el verdadero objetivo que otorgaría la victoria. La artillería británica de La Popa se ve obligada a repartir el fuego contra las posiciones atrincheradas, impidiendo así el ablandamiento del castillo. El propio diseño de la trinchera permitía cubrir varios flancos a la vez y no ser desbordada a la primera carga, mientras que su localización otorgaba una posición favorable en la ladera con el enemigo subiéndola y protegida por el fuerte, además la cobertura que la tierra ofrecía permitía protegerse de forma efectiva del cañoneo inglés. Las tropas británicas del lado Sur avanzan hacia el castillo sin saber que al mismo tiempo en los otros frentes sus compatriotas están siendo masacrados  y ahora el destino de la contienda esta sobre ellos. El fuego de fusilería es intensísimo y los soldados ingleses no consiguen progresar con facilidad, pasan las horas y las fuerzas de ambos bandos se van concentrando en el mismo flanco, sin embargo los ingleses están sufriendo una gran desgaste subiendo la ladera bajo el sol tropical y el fuego español. Los ingleses envían 400 hombres más de refuerzo pero el combate sigue igual de trabado, hasta que al medio día los españoles dan toque de oración y detienen su fuego algo que será respetado por los atacantes mientras se hace un silencio sepulcral en el campo de batalla.

Se reanuda la contienda y poco después de la pausa los británicos dan el toque de asalto comenzando el combate a bayoneta calada. Las artillerías dejan de abrir fuego contra la infantería excepto cuando se producen repliegues españoles que son superados en una proporción de cuatro a uno, a pesar del envío al combate de la reserva de 200 marinos. La línea de combate llegó a los pies de la fortaleza, varios puntos de la trinchera han sido rebasados, el combate es encarnizado, y los soldados españoles están empezando a mostrar signos de debilidad. Blas de Lezo se da cuenta que es el momento decisivo de la batalla, es un todo o nada, y da la orden de que sus 300 marinos, que servían los cañones del castillo y eran su única guarnición, salgan a la carga. Los fatigados ingleses se vieron desbordados en un momento crítico de la batalla ante la frescura e ímpetu de aquellos hombres, siendo expulsados de aquella posición y perseguidos por la tropa española comenzaron una retirada cuesta abajo. Ante estos acontecimientos los asaltantes que ascendían la ladera también se vieron desbordados y la huida se contagió entre las fuerzas inglesas, produciendo una estampida desordenada que los dejó a merced de los españoles y provocando la masacre. Fueron perseguidos por los defensores hasta La Popa quienes capturaron las piezas de artillería que allí había. El asalto final había terminado, se había firmado otro glorioso capítulo para las armas españolas.

La tenaz defensa que planteó Lezo en todo el sitio de Cartagena buscaba desgastar al enemigo lo más posible para llegar a un combate final con posibilidades reales, algo que ya de por si suponía un éxito frente al número tan abrumador del enemigo. Al igual que las tropas peninsulares fueron diezmadas por las enfermedades tropicales a su llegada a Cartagena de Indias, todo el tiempo que duró la aparentemente absurda resistencia planteada por Lezo promovió la aparición de enfermedades en el enemigo. Las defensas de Cartagena fueron concebidas con este fin: “Se trataba, por lo tanto, de repeler el ataque de tropas noreuropeas, poco acostumbradas a los climas tropicales y deficientemente inmunizadas contra las enfermedades de estas latitudes. El agresor tenia necesariamente que lograr sus objetivos rápidamente, antes que el calor, la humedad, el paludismo y la fiebre amarilla se convirtiesen en invencibles aliados de los sitiados. En Cartagena se estimaba un plazo de seis a ocho semanas para que las enfermedades tropicales ayudaran en la defensa de la plaza. . Los ingleses se vieron obligados a mantenerse demasiado tiempo en el mar, algo que unido a la falta de costumbre a las enfermedades tropicales, provocaron el surgimiento de epidemias entre sus tropas. Este proceso fue acelerado por la ambición de Edward Vernon quien, tras tomar Bocachica, decidió no enterrar a los muertos (suyos y ajenos) para lanzarse rápidamente contra la ciudad. Los soldados ingleses estaban padeciendo verdaderas calamidades por parte de la naturaleza y de su mando, ello explica que se desmoronaran de golpe y no pudieran asumir un nuevo asalto a San Felipe de Barajas. Blas de Lezo logró, no sin dificultades, resistir desde primera línea sin que se produjera el descalabro de sus tropas, obligando al enemigo a desgastarse excesivamente y llevándole a un asalto final en el que ya no podía ejercer su superioridad numérica..

El 26 de Abril, Vernon pone postreramente al buque Galicia  a disparar contra el fuerte de San Felipe de Barajas. Este barco había sido la nave capitana de Lezo, siendo capturada a los españoles en la toma de Bocachica cuando no cogió fuego a tiempo. El propósito de la misión suicida era humillar el honor español y vengarse. El combate terminó con el Galicia desarbolado y en un calamitoso estado tras recibir el cañoneo simultaneo de las defensas de la ciudad, el fuerte de San Sebastián del Pastelillo y el propio San Felipe de Barajas. Finalmente fue incendiado, unas fuentes hablan que por los propios ingleses cerca del fuerte del Manzanillo y otras por los españoles después de acabar con sus tripulantes, poniendo en llamas el velero que llevado por el viento prendió en otras embarcaciones y material de guerra británico con grave destrucción y pérdidas.

El día 8 de mayo las fuerzas inglesas muestran  signos de retirada y comienzan su marcha, hasta que el día 20 del mismo mes desaparecen todas las velas inglesas. Antes de su marcha continuaron sus bombardeos y en el momento de su partida Vernon se vio obligado a incendiar cinco buques por falta de tripulación y de regreso a Jamaica tuvo que hundir otro más. Cargados de hombres moribundos, sus barcos parecian hospitales. Más tarde volverá a rondar Cartagena, pero desistirá de cualquier ataque al ver las defensas reparadas y se dirigirá entonces a atacar sin éxito La Habana. Caerá en desgracia a su llegada a una Inglaterra humillada que celebró imprudentemente una victoria que todavía no se había producido. Los historiadores ingleses ocultaron vergonzosamente lo ocurrido en Cartagena de Indias por orden de Jorge II

Las bajas inglesas en la campaña de Cartagena fueron tremendas, quedando la flota de guerra de su armada prácticamente desmantelada:

    3500 muertos en combate.
    2500 muertos por enfermedades.
    7500 heridos en combate.
    6 navíos de tres puentes.
    13 navíos de dos puentes.
    4 fragatas.
    27 transportes.
    1500 cañones capturados o destruidos por los españoles.

Del lado español los daños fueron también importantes, llegando casi al límite de lo que podía soportar la guarnición:

    800 soldados.
    1200 heridos.
    6 navíos de dos puentes.
    5 fuertes.
    3 baterías.
    395 cañones.

“Cada barco y soldado español hizo frente y derrotó a 10 ingleses” . El resultado es tan increíble que el propio Lezo, pecando de humildad, atribuye la victoria “a las misericordias de Dios” . El caso es que las bajas fueron muy graves, “en términos relativos los atacantes habían perdido un 15% de su fuerza y los defensores un 20%, pero pese a esta relativa ventaja local el efecto era mucho peor para el visitante” .

Pero existen informaciones más dramáticas de los propios combatientes ingleses que hablan por si solas de la debacle y la tragedia que se cernió sobre ellos: “Por la cuenta honesta tuvimos 18000 hombres muertos, y según un soldado español que capturamos, ellos perdieron a lo sumo 200. El Almirante Una Pierna ( Lezo ) con su excelente mando y fuego mató a 9,000 de nuestros hombres, la fiebre general mató un número parecido. Cuando eché la última mirada al puerto de Cartagena, su superficie era gris con los cuerpos putrefactos de nuestros hombres, que murieron tan rápidamente que nosotros no podíamos enterrarlos. De los agricultores pobres y débiles de nuestras colonias norteamericanas murieron cuatro hombres de cada cinco” 

En el 2005 los ingleses celebraron el 200 aniversario de la victoria sobre la flota franco-española en Trafalgar. Invitaron a las armadas de todo el mundo y España envió un portaviones y a la fragata Blas de Lezo. Una fragata no elegida al azar. Desde el cielo de los heroes, seguramente, Blas de Lezo sonreia.

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viernes, 11 de mayo de 2012

Historias de guerra. Blas de Lezo. De 1712 a 1731. Tras corsarios y enemigos.


Segunda parte. 1712 - 1731. Almirante, por meritos de guerra.

Hacia 1720 lo encontramos integrando una escuadra franco española  al mando de Bartolomé de Urdizu con el cometido de limpiar de corsarios y piratas los llamados Mares del Sur, es decir las costas de Perú.. Cuando la escuadra se separó, el mando recayó sobre Lezo que fue ascendido a General de la Armada en 1723. El primer cometido que tuvo como jefe de la escuadra del sur fue hacerla operativa aunque contaba con pocos recursos por el mal estado de los barcos que la integraban. Gracias al pago de deudas de los comerciantes peruanos con la corona, se pudieron construur dos nuevos barcos y con su pequeña escuadra ahora de solo  tres navíos pero en buenas condiciones,  se lanza a patrullar el Pacífico y pronto se encontraron con cinco navíos holandeses mejor artillados, Lezo ordena enfilar la proa hacia el enemigo para abordarlo pero este reacciona organizadamente y frustra su intento, a lo que el marino español responde  concentrando el fuego contra la mayor embarcación enemiga, el Vlissingen . Tal fue la potencia de fuego que l lo desarbolan y arrían su pabellón poniendo en fuga al resto.
En otra salida posterior, aun mas efectiva, se lanzaría sobre seis navíos de guerra ingleses rindiendo a todos ellos y uniendo tres a su escuadra. En 1730 regresa a Cádiz como jefe de la Escuadra del Mediterráneo..

El día 28 de noviembre de 1731, se distinguen y reconocen los servicios del ya almirante , señalándose como distintivo para la nave capitana de Blas de Lezo, la designada con el nombre de "Real Familia" , el escudo de armas de Felipe V, quedando asi la bandera morada con el escudo de España, las ordenes del Espíritu Santo y el Toison de Oro alrededor, y cuatro anclas en sus extremos.

martes, 8 de mayo de 2012

Historias de guerra. Blas de Lezo. De 1701 a 1712. La forja de un marino..


Blas de Lezo, un heroe español, casi olvidado.

Primera parte. 1701-1712.  Tuerto, manco y cojo.

Blas de Lezo y Olavarrieta nace en Pasajes (Guipúzcoa, España) el 3 de febrero de 1689. El cuarto de diez hermanos,  con apenas doce años, en 1701, se enrola como guardiamarina al servicio del conde de Toulouse, Alejandro de Borbón hijo de Luis XIV. Se integra en la armada francesa porque la española era apenas inexistente, la situación era calamitosa y lamentable, fiel reflejo del descalabro económico y la decadencia de los Austrias.

Tres años más tarde estallará la Guerra de Sucesión en España, al no dejar Carlos II descendencia alguna, enfrentando a Felipe de Anjou por parte francesa y al archiduque Carlos de Austria apoyado por Inglaterra, ya que esta última temía el poderío que alcanzarían los borbones en el continente. Fue frente a Vélez-Málaga, el 24 de agosto de 1704, cuando se produce la batalla naval más importante del conflicto. En dicho combate se enfrentaron 96 naves de guerra francoespañolas (51 navíos de línea, 6 fragatas, 12 galeras, 8 brulotes y otras 19 naves variadas) y 68 navíos de línea angloholandeses, sufriendo 1500 y 2700 bajas respectivamente. Blas de Lezo participó en aquella batalla a bordo del Foudroyant  batiéndose de manera ejemplar hasta que una bala de cañón le destrozó la pierna izquierda, teniéndosela que amputar por debajo de la rodilla. Debido al valor demostrado en aquel trance y en el propio combate, es ascendido en 1704 a Alférez de Bajel de Alto Bordo por Luis XIV y se le ofrece ser asistente de cámara de la corte de Felipe V.

En 1705 vuelve a bordo y aprovisiona la asediada Peñíscola. Después de esto hostiga el comercio de Génova teniéndose que enfrentar al británico Resolution (70), que se rinde ante el marino vasco. Continúa patrullando el Mediterráneo apresando numerosos barcos ingleses realizando maniobras con un arrojo notable, tanto es así que se le premia permitiendole llevar sus presas a Pasajes, su pueblo natal. Pero enseguida es requerido por sus superiores y en 1706 se le ordena abastecer a los sitiadores de Barcelona al mando de una pequeña flotilla.  Realiza su cometido brillantemente, escapa una y otra vez del cerco que establecen los ingleses para evitar el aprovisionamiento. Para ello deja flotando y ardiendo paja húmeda con el fin de crear un densa nube de humo que los protegiera, pero además carga “sus cañones con unos casquetes de armazón delgada con material incendiario dentro, que, al ser disparados prendía fuego a los buques británicos” . Los británicos se ven impotentes ante tal despliegue de ingenio. Posteriormente se le destaca a la fortaleza de Santa Catalina de Tolón donde toma contacto con la defensa desde tierra firme en combate contra los saboyanos. En está acción y tras el impacto de un cañonazo en la fortificación, una esquirla se le aloja en su ojo izquierdo, perdiendo para siempre la vista del mismo.

Tras una breve convalecencia es destinado al puerto de Rochefort donde es ascendido a Teniente de Guardacostas en 1707. Allí realizará otra gran gesta rindiendo en 1710, a bordo de la fragata Valeur, una decena de barcos enemigos, el menor de 20 piezas, y sometiendo en un impresionante combate al Stanhope (70) comandado por John Combs que le triplicaba en fuerzas. Se mantuvo un cañoneo mutuo hasta que las maniobras de Lezo dejaron al barco enemigo a distancia de abordaje, momento en el que ordenó lanzaran los garfios para llevarlo a cabo: . Al abordaje los españoles casi siempre superaban a sus rivales por tanto está fama  no debió diferir demasiado con la realidad pues sino no se explica que saliera victorioso cuando la tripulación de Lezo era notablemente menor que la de Combs. Sea como fuere Blas de Lezo se cubre de gloria en tan fenomenal enfrentamiento, en el que incluso es herido, y es ascendido a Capitán de Fragata.

En 1712 pasa a servir a la incipiente Armada española en la flota de Andrés del Pez ya que no tenía sentido seguir en la francesa al distanciarse los monarcas español y francés. Este afamado almirante quedo maravillado ante la valía de Lezo y emitió varios escritos que le valieron su ascenso a Capitán de Navío un año mas tarde. Posteriormente participa en el asedio a Barcelona al mando del Campanella (70), en el que el 11 de septiembre de 1714 se acerca con demasiado ímpetu a sus defensas y recibe un balazo de mosquete en el antebrazo derecho, quedando la extremidad sin apenas movilidad hasta el fin de sus días. De esta manera con sólo 25 años tenemos al joven Blas de Lezo tuerto, manco y cojo.

Como Millan de Astray, el fundador y primer comandante de la legion española, quien dos siglos mas tarde sufriria similares mutilaciones por heridas de guerra en  Africa.

FUENTE: www.elguaridadegoyix.com/blas-de-lezo



miércoles, 2 de mayo de 2012

Historias de guerra. La columna "gafas"

Sigamos hablando de Marcelo C. Sastre de O`Ryan y la casi olvidada guerra hispano-norteamericana en Cuba.

De ahora en adelante nos referiremos a este persinaje como ell Capitan O`Ryan, ese que, como comentaba ayer, ascendio desde soldado raso voluntario a los 17 años en el ejercito español en Cuba, y que ascendiò alli a Capitan por meritos de guerra, que es como decir, en combate.

El Capitan O`Ryan es un personaje real, de hecho, las historias que voy a comentar estan registradas en su historial militar archivado en Toledo, las anecdotas, si bien no estan registradas alli, formaron parte de las conversaciones familiares en las largas tertulias luego de las comidas, en el living de casa o en el escritorio o en la mesa del comedor con el cafe a mano. Esas tertulias calidas en donde se hablaba  y se apretaban los lazos familiares y sus tradiciones. Lamentablemente eso ya no es habitual.

Volviendo a lo que decia, el Capitan O`Ryan comandaba en la epoca de la cual estamos hablando una columna o partida de no mas de 100 hombres, soldados seleccionados cuya mision principal era combatir detras de las lineas enemigas  constituyendo lo que hoy se llamaria un grupo comando o de elite.

La anecdota que comentare, explica el titullo de hoy, La columna "gafas".

Como todo comandante de una columna de las caracteristicas indicadas que cuide el sigilo y la seguridad de su movimientos, O`Ryan contaba con los servicios de informantes que le comunicaban todas las noticias que podian afectar a su mision. Era habitual en aquella guerra que transcurria en zonas muchas veces boscosas, que hubieran tiradores apostados en las copas de los arboles. Sus instrucciones eran disparar preferentemente a los oficiales  españoles para desorganizar a sus tropas.
Por supuesto, eso era conocidio por lo cual, en la columna de O`Ryan, no habia insignias que permitieran identificarlos. Pero en el caso de esta columna la peculiaridad era que su Capitàn, O`Ryan, era el unico que usaba gafas-

El informante advirtio que el enemigo se habia enterado de esa peculiaridad:  el comandante de  la columna era el unico con gafas.

Desde ese dia, toda la columna uso gafas, armazones solamente, en realidad sin lentes, que el Capitan  proveyo a su unidad, la ahora llamada columna "gafas".

martes, 1 de mayo de 2012

Historias de guerra. Marcelo Sastre de O`Ryan

Mi abuelo español por parte materna, Marcelo C. Sastre de O'Ryan, ingresó en el Ejército español de Cuba como soldado voluntario a los 17 años de edad, el 1ª de enero de 1877, con una brillante carrera militar que le permitiò acceder desde soldado al grado de Capitàn por méritos de guerra, es decir, en combate.

En esa època Cuba era española, con algunos intentos independentistas, los ultimos años con la ayuda  encubierta de armas y pertrechos enviados desde Estados Unidos.

Hacia 1894, EE.UU. adquiría el 88,1% de las exportaciones cubanas, pero sólo se beneficiaba del 32% de sus importaciones. Las importaciones de Cuba seguían procediendo en este año, mayoritariamente de España.
El presidente americano William McKinley amenazó con cerrar las puertas del mercado de Estados Unidos a la caña de azúcar y el tabaco cubanos y exigió al gobierno español que  modificara su política de aranceles en la isla ya que dificultaba el comercio entre Estados Unidos y Cuba. España, por otro lado, temia una nueva insurrección independentista en Cuba  con el apoyo total de los Estados Unidos. De hecho, McKinley empezó a enviar armas por vía marítima a los insurrectos cubanos.

En 1898,  con la excusa de asegurar los intereses de los residentes estadounidenses en la isla, el gobierno estadounidense envió a La Habana el buque acorazado  Maine. El viaje era más bien una maniobra intimidatoria y de provocación hacia España, que se mantenía firme en el rechazo de la propuesta de compra realizada por los Estados Unidos sobre Cuba y Puerto Rico.
A las 21:40 del 15 de febrero de 1898, una explosión sacudia el puerto de La Habana. El Maine había volado. De los 355 tripulantes, murieron 254 hombres y 2 oficiales. El resto de la oficialidad disfrutaba, a esas horas, de un baile dado en su honor por las autoridades españolas.

A fin de determinar las causas del hundimiento se crearon dos comisiones de investigación, una española y otra estadounidense, ya que estos últimos se negaron a una comisión mixta. Los estadounidenses sostuvieron desde el primer momento que la explosión había sido provocada y externa. La conclusión española fue que la explosión era debida a causas internas. Esta ultima hipotesis fue confirmada muchos años despues.
En este sentido, la primer teoría, con distintas variantes, fue que patriotas cubanos pro-españoles, marinos españoles, insurgentes cubanos o marinos estadounidenses, según la variante, se acercaron al buque en la oscuridad y adosaron una mina a la proa del Maine. Dentro de esta teoría, la variante  más plausible fue que se trató de una explosión realizada intencionalmente por fuerzas estadounidenses, que estaban ávidas de una excusa para atacar a España. Cabe destacar que meses antes de la voladura del Maine, los Estados Unidos habían hecho gestiones para comprar la isla de Cuba como ya se mencionò.
La segunda teoría fue la detonación espontánea de los pañoles de munición. De hecho, en 1975, una investigación llevada a cabo por el almirante estadounidense Hyman Rickover examinó los restos recuperados en 1911 y concluyó que no hay evidencias de una explosión externa. La causa más probable del hundimiento fue una explosión de polvo de carbón, de una carbonera imprudentemente localizada junto a la santabárbara de la nave.

Estados Unidos acusó a los españoles de la explosión y posterior hundimiento del barco y envió a  España un ultimátum, exigiéndole su retirada inmediata de la isla cuyo objetivo tanto perseguian.
España rechazó la acusacion y el ultimátum de Estados Unidos y, si bien  era consciente de su inferioridad en recursos militares y materiales decidiò no aceptar la humillación de un ultimátum americano y asi se iniciò la guerra hispano-americana que le costaria a España sus posesiones en Cuba, Puerto Rico y las Filipinas tan deseadas por Estados Unidos.

En esa guerra tuvo un singular protagonismo el abuelo Sastre de O'Ryan, aun en el ejercito español en Cuba en esa epoca y del cual seguirè escribiendo en proximas entradas de este blog.