domingo, 13 de mayo de 2012

Hoy, Fatima, siempre Maria, nuestra Señora.

Juntos con San Bernardo de Claraval recordemos que:




Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María.

Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María.

Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios.

Siguiéndola, no te perderás en el camino.

Invocándola no te desesperarás.

Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial

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