viernes, 29 de junio de 2012

Un descarnado analisis, muy bien escrito, muy actual.

Transcribo textualmente de Abel Posse en La Naciòn, Noviembre 3 de 2008 :

Entre la resignación y el miedo

Somos el país de las indefiniciones, aun en tiempo de crisis. La llamada oposición languidece ante el descaro de Kirchner y sus agentes en el poder. La intimidación paga. El pacto de resignación nos transforma en un país de inertes espectadores de la propia ruina. "Vamos cantando al suplicio", como escribió Rimbaud.

Todos registramos en una especie de archivo universal de la infamia el asesinato de Barrenechea, la excarcelación judicial del asesino de 17 años, la apropiación de los fondos de las AFJP, la proliferación de los narcos y de la droga infantil. Niños drogados que matan padres de familia. Todo lo registramos minuciosamente, día tras día, como los eunucos chinos del Celeste Imperio. 

Todo se acepta; todo se olvida a los tres días: el ingeniero Barrenechea desangrándose ante sus hijos; el aportante confiscado que creía en el futuro de una jubilación seria; el derrumbe de la Bolsa. Todo se asimila; nada lleva al grito y a la movilización de la inmensa mayoría, que actúa como víctima vejada cotidianamente por una minoría victimaria que se ha adueñado del poder y que tiene más ineptitud que resentimiento.
La ciudadanía porteña no se convoca para acompañar a Mauricio Macri, su elegido, para gritar ese vaciamiento de poder a que es sometido el principal núcleo político-económico de la Argentina. La ciudad de Buenos Aires tiene menos autonomía que cualquier provincia de las más pobres. Hasta ahora, le faltó policía para enfrentar el vandalismo armado.
Tampoco logra Elisa Carrió abandonar su admirable metafísica, que la lleva más a la estética y a la recomendación ética que a la praxis, tan urgente en tiempo de disolución nacional. Ni Duhalde se decide a decir: "Yo manejé la otra crisis y me siento capacitado para proponerme para estar al frente de la gran convergencia republicana que necesitamos". 

Y Hermes Binner, Felipe Solá, Juan Carlos Romero, Ramón Puerta, Roberto Lavagna, los Rodríguez Saá, Margarita Stolbizer, Julio Cobos, Ricardo López Murphy. Todos siguen bailando con sus propias sombras: sombras prestigiosas, pero solipsistas. 

No saben empedrar esa vereda de enfrente que espera angustiosamente la mayoría de los argentinos en esta hora de miedo y perplejidad ante un gobierno que prefiere el lumpen al pueblo trabajador y demuele la economía (la agraria y ahora la industrial, con la confiscación de los fondos de las AFJP).
Es como la anarquía prerrevolucionaria de Rusia en 1905, aprovechada por Lenin para su comunismo trágico. Pero aquí es la anarquía sin revolución. Como quien dice, guiso de liebre, pero sin liebre. (Kirchner se escribe con K de Kerenski?) 

Esa llamada oposición se debe concentrar en programa y liderazgo. Estamos en tsunami nacional y mundial. Deben concentrarse en alguno o algunos de ellos, más allá de hipócritas partidismos, y promover acciones y soluciones. O tienen que dar paso y apoyar a quien tenga claridad, coraje y pueda reunir la fuerza necesaria. Se requiere ahora concentrar la voluntad nacional para enfrentar tanta anarquía e indisciplina como existen. Desde la escuela hasta el vandalismo de un país que carece del elemental orden público constitucional. 

Por eso, en este silencio de fangal resonó como un ladrillazo en la noche la voz de ese vicepresidente (un "hombre sin cualidades" como escribiría Musil) que tuvo el coraje de decir su verdad a favor de la masiva realidad popular de la protesta agraria. 

Una voz en el desierto de resignación. Y, poco después, otra verdad que resuena como pedrada contra cristal en el ominoso silencio de un pueblo mayoritario que no sabe exigir lo que siente. Esta vez, de parte del secretario general de la CGT, Hugo Moyano: "Los asesinatos de José Ignacio Rucci y de tantos otros también son delitos de lesa humanidad".

Esta frase de verdad y coraje saca del olvido a centenares de inocentes sin sepultura jurídica. Centenares que quedaron sumergidos por esa especie de zona penal liberada surgida de la razón trotskista, ignominioso derecho de asesinato: de protagonistas, de símbolos (como Rucci) o de inocentes absolutos, como la hijita del capitán Humberto Viola, o las empleadas y vigilantes que murieron en la atroz masacre en el comedor de Seguridad Federal (2 de julio de 1976).
Muertos no registrados judicialmente. Como si les hubieran robado las sepulturas. Son cientos de empresarios, vigilantes, sindicalistas, niños que iban de la mano de sus padres. Un ejército de muertos sin prestigio trotskista. Simple materia para la acumulación de "muerte revolucionaria". Asesinatos fungibles, impersonales. 

La palabra firme de Hugo Moyano, que reclama por Rucci, resuena en todos los espacios, como la de Cobos aquella madrugada. Trepa por las escalinatas solemnes de Tribunales y retumba en la caoba noble y funeraria de los jueces supremos, camaristas, fiscales que con su silencio permitieron que la "lógica de la muerte revolucionaria" se extendiera en la Argentina.
Se trata de la "zona liberada" judicial (y hasta moral) de nuestra justicia entre cobarde y tuerta, pero que jamás lleva los ojos vendados, como debería...
La bomba de Seguridad Federal: 16 muertos, 65 heridos, 12 ciegos y mutilados de por vida.
¿Alguien osaría afirmar que esos asesinatos fueron justicia? ¿Quién reclama por esos ciegos y baldados olvidados, silenciados desde ya tres décadas? 

Es el Poder Judicial el que registró estas cifras del otro lado de la barbarie: 22.000 hechos subversivos entre 1969 y 1979, 5215 atentados con explosivos, 1311 robos de armamentos, 1748 secuestros de personas, 1501 asesinatos de empresarios, funcionarios, políticos, periodistas, militares, policías, niños, ancianos, etc. 

Rodolfo Galimberti, el más dostoyevskiano, perverso y lúcido del bando trotskista dijo: "Hubo un día que matamos 19 vigilantes". 

Vigilantes anónimos, que murieron por representación, más allá de culpa o combate. Muertos sin sepultura, escribiría Sartre. ¿No hay fiscal que pregunte y se honre? ¿Nada tienen que gritar los equilibrados jueces de la Corte ante la demolición jurídica de la Argentina?
Y no se trata de ir en busca de la otra parte de nuestra "moribundia". Se trata de restaurar el indispensable equilibrio y llegar al Bicentenario con una respuesta de grandeza, de concordia, de reunión de los vivos en una gran amnistía, dejando atrás la querella de muertos que está ocupando nuestro espacio real. Punto de partida previo e indispensable. 

La Argentina va en carreta hacia la catástrofe. Es inexplicable: la miramos desbarrancarse en todos los ámbitos (institucional, moral, educativo, económico, internacional) con esa pasividad, con esos ojos inertes de las vacas que miran desde el alambrado pasar los camiones por la ruta. 

Entre las democracias bobas y las perversas, el país se disuelve. Misteriosamente sometidos, no sabemos salir del secuestro de ineptitud y autoritarismo, pese a la voluntad de vida y creatividad de un pueblo perplejo que ya no atina a superar los escombros de sus instituciones demolidas y vivir en verdadero diálogo democrático. 

Mientras tanto, entre la inédita crisis mundial y el Gran Asalto local, con tremendas consecuencias para la empresa y el sector trabajador, nos aproximamos a una anarquía que podría desbordarse en vandalismo (del espontáneo y del conducido). Pasaríamos de la palabra "seguridad", que todavía empleamos elegantemente, a "sedición", "saqueos" y la constitucional "conmoción interior". (Ojalá no tengamos que pasar de nuestro malvivir al verbo "sobrevivir".) Estamos confiados con ingenuidad de pueblo venusino, maternal y fraternal, con sus policías inhibidos por el Gobierno, que debería respetarlos, y con un ejército diezmado en su presencia y poder, objeto enconado de una venganza que ya no tiene nada que ver con "castigo a represores", sino con demolición de nuestro sistema y del Estado. Los asesinos y asaltantes drogados tienen armas operativas. Los policías, en esta Argentina al revés, las tienen sólo decorativas. Han creado tal corruptela que el policía tiene más temor de defender que el delincuente de actuar. La calle es usada por grupos ideologizados desde hace años como campo de ejercicio de violencia urbana. Hasta andan de capucha y garrote ante el Estado lelo. 

La mayoría de los argentinos, esa silenciosa grey de humillados y ofendidos por la indignidad cotidiana, necesita una gran convocatoria, un fulgor del coraje con que se construyó este gran país.
Todos, en todos los sectores, debemos movilizarnos y obligar al Gobierno y a los políticos a dejar de danzar con sus sombras y afrontar la realidad trágica de un país paralizado por la incapacidad activa.

viernes, 22 de junio de 2012

Para la reflexiòn, Solyenitzin y su discurso en Harvard


Una vez mas algunos parrafos del discurso en la Universidad de Harvard de Alexander Solyenitzin, premio Nobel de Literatura, fallecido en Agosto del 2008:


“…En el proceso, sin embargo, ha sido pasado por alto un detalle psicológico: el constante deseo de poseer cada vez más cosas y un nivel de vida cada vez más alto, con la obsesión que esto implica, ha impreso en muchos rostros occidentales rasgos de ansiedad y hasta de depresión, aunque sea habitual ocultar cuidadosamente estos sentimientos. Esta tensa y activa competencia ha venido a dominar todo el pensamiento humano y no abre, en lo más mínimo, el camino hacia el libre desarrollo espiritual. Se ha garantizado la independencia del individuo a muchos tipos de presión estatal; la mayoría de las personas gozan del bienestar en una medida que sus padres y abuelos no hubieran siquiera soñado con obtener; ha sido posible educar a los jóvenes de acuerdo con estos ideales, conduciéndolos hacia el esplendor físico, felicidad, posesión de bienes materiales, dinero y tiempo libre, hasta una casi ilimitada libertad de placeres. De este modo ¿quién renunciaría ahora a todo esto? ¿Por qué y en beneficio de qué habría uno de arriesgar su preciosa vida en la defensa del bien común, especialmente en el nebuloso caso que la seguridad de la propia nación tuviera que ser defendida en algún lejano país?
Incluso la biología nos dice que la seguridad y el bienestar extremo habitual no resultan ventajosos para un organismo vivo. Hoy, el bienestar en la vida de la sociedad Occidental ha comenzado a revelar su máscara perniciosa…
 
...Después de décadas de sufrimiento, violencia y opresión, el alma humana anhela cosas más altas, más cálidas y más puras que las ofrecidas por los hábitos de convivencia masiva introducidos por la invasión repugnante de la publicidad, el aturdimiento televisivo y la música insoportable.
Todo esto es visible para numerosos observadores de todos los mundos de nuestro planeta. Resulta cada vez menos probable que el estilo de vida occidental se convierta en el modelo a seguir...

... El punto de inflexión provocado por el Renacimiento probablemente fue inevitable desde el punto de vista histórico. La Edad Media había llegado a su término natural por agotamiento, convirtiéndose en una represión despótica intolerable de la naturaleza física del ser humano a favor de su naturaleza espiritual. Pero, después, nos retiramos de lo espiritual y fuimos abrazando todo lo que es material de un modo excesivo e ilimitado. La nueva forma humanística el pensamiento, que había sido proclamada nuestra guía, no admitía la existencia de una maldad intrínseca en el ser humano, ni entreveía una misión más elevada que el logro de la felicidad terrenal. Dio inicio a la civilización occidental con una peligrosa tendencia a idolatrar al hombre y a sus necesidades materiales. Todo lo que estaba más allá del bienestar físico y de la acumulación de bienes materiales; todas las demás necesidades y características humanas de una naturaleza superior y más sutil, quedaron fuera del área de atención de los sistemas sociales y estatales, como si la vida humana no tuviese un significado superior. Eso proporcionó su acceso al Mal, que en nuestros días fluye libre y constante. La simple libertad per se no resuelve en lo más mínimo todos los problemas de la vida humana y hasta agrega una buena cantidad de problemas nuevos.
Y aún así, en las primeras democracias, como en la democracia norteamericana por la época de su nacimiento, todos los derechos humanos fueron conferidos sobre la base de que el ser humano es una criatura de Dios. Esto es: la libertad le fue conferida al individuo en forma condicional, en la presunción de su constante responsabilidad religiosa. Esa era la tradición de los mil años precedentes. Hace doscientos y hasta hace cincuenta años atrás, hubiera sido casi inimaginable en los Estados Unidos que se le concediese la libertad ilimitada a un individuo simplemente para la satisfacción de sus caprichos personales.
Después, sin embargo, todas estas limitaciones resultaron erosionadas en la totalidad de Occidente. Se produjo una emancipación absoluta de la herencia moral de los siglos cristianos con sus grandes reservas de misericordia y sacrificio. Los sistemas estatales se volvieron aun más materialistas. Finalmente, Occidente conquistó los derechos humanos, incluso en exceso, pero el sentido de responsabilidad del ser humano ante Dios y ante la sociedad se ha vuelto cada vez más débil. Durante las últimas décadas, el egoísmo legalista de la cosmovisión occidental ha llegado a su apogeo y el mundo se encuentra en una aguda crisis espiritual y en una transición política. Todos los celebrados logros tecnológicos del progreso, incluyendo la conquista del espacio exterior, no alcanzan para redimir la pobreza moral del Siglo XX, una pobreza que nadie hubiera imaginado incluso todavía hacia fines del Siglo XIX…”




Y otro parrafo aun mas lapidario:

 
... Pero hay un desastre que ya está muy entre nosotros. Estoy refiriéndome a la calamidad de una conciencia desespiritualizada y de un humanismo irreligioso.
Este criterio ha hecho del hombre la medida de todas las cosas que existen sobre la tierra; ese mismo ser humano imperfecto que nunca está libre de jactancia, egoísmo, envidia, vanidad y toda una docena de otros defectos. Estamos ahora pagando por los errores que no fueron apropiadamente evaluados al inicio de la jornada. Por el camino del Renacimiento hasta nuestros días hemos enriquecido nuestra experiencia pero hemos perdido el concepto de una Entidad Suprema Completa que solía limitar nuestras pasiones y nuestra irresponsabilidad.
Hemos puesto demasiadas esperanzas en la política y en las reformas sociales, sólo para descubrir que terminamos despojados de nuestra posesión más preciada: nuestra vida espiritual, que está siendo pisoteada por la jauría partidaria en el Este y por la jauría comercial en Occidente...

Pero, pese a todo y glosando nuevamente a Solyentzin:

"... Después de décadas de sufrimiento, violencia y opresión, el alma humana anhela cosas más altas, más cálidas y más puras ..."
 


 

viernes, 15 de junio de 2012

Antoni Gaudi. El arquitecto de Dios


Hace unos pocos días se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de Gaudi, fallecido el 10 de junio de 1926 en el Hospital de Expósitos de Barcelona luego de un accidente,  atropellado por un tranvía. Cuando le encontraron, malherido, aferraba en su mano un Evangelio, llevaba la ropa con la que habitualmente trabajaba, tan humilde que lo confundieron con un mendigo.

Se dirigía  como era su costumbre diaria a la  iglesia Sant Joan de Gracia en la que Gaudí asistía a misa todas las mañanas, quizás también  para hablar con Dios sobre su obra a la cual dedico los últimos 42 años de su vida, la Basílica de la Sagrada Familia que hoy, aun faltandole casi una tercera parte de su proyecto original, es ya una oración hecha piedra que se eleva al cielo.

Oración hecha piedra sin duda alguna, que da frutos todos los días, muchos desconocidos, algunos públicos como la conversión del escultor japonés Sotoo quien fascinado por las obras de Gaudì, descubrió la fe católica trabajando en la iglesia de la Sagrada Familia convirtiéndose y bautizándose en 1978.

«Trataba de ensimismarme e interrogaba a las piedras. Me preguntaba qué habría hecho Gaudí en mi lugar. Era necesario descubrir lo que había detrás de esta piedra», confesó.
Sotoo no encontró respuestas a estas preguntas hasta que comprendió que no tenía que «mirar a Gaudí, sino hacia la dirección en la que miraba Gaudí ». Hacia el cielo tan simple y tan cierto, diria yo.

La arquitectura de Gaudí nació de la comprensión de la obra del Creador y está estrechamente vinculada a la religión, como vía natural de relación del hombre con la Divinidad.


Es conocido que la idea de la ahora Basílica  de la Sagrada Familia es muy anterior a la intervención de Gaudí. Desde 1866 la Asociación de los Josefinos  propagaba la devoción a San José y la construcción de un templo expiatorio en Barcelona. En 1882 se colocó la primera piedra de un edificio proyectado por el arquitecto diocesano del Villar. Gaudí  comenzó a intervenir luego de la dimisión del autor del proyecto, y su primer estudio firmado para el Templo, el altar de San José para la cripta, es de diciembre de 1884. Cuando terminó la cripta, en 1891, se inició el ábside y luego la fachada de Levante o del Nacimiento, con tres portales y cuatro campanarios, solución. nueva y no utilizada hasta Gaudí. Los campanarios se iniciaron a partir de 1893.. .



LAS TORRES

Las torres del campanario son lo que impresiona más e inmediatamente a quien se acerca por primera vez a la Sagrada Familia. Hoy el visitante ve ocho, cuatro para cada una de las fachadas laterales. Pero en total debían ser dieciocho: otras cuatro sobre la fachada principal; otras cinco sobre el crucero central, con la más alta dedicada a Cristo y las otras a los evangelistas, y por último una sobre el ábside, dedicada a la Virgen.

La forma cónica de las torres recuerda la arquitectura nor-africana que apasionaba a Gaudí. Erigidas entre la tierra y el cielo, suscitan una sensación de atracción pero también de descenso de lo alto. Son la Jerusalén celestial que desciende del cielo.


Las doce torres sobre las tres fachadas están dedicadas a cada uno de los doce apóstoles. Los doce unen la tierra y el cielo, porque al anunciar el Evangelio llaman a entrar en la nueva Jerusalén. En la parte superior, las doce torres culminan con los emblemas de los obispos: la mitra, el báculo, el anillo. Los apóstoles hablan y actúan a través de sus sucesores.

En cada torre está esculpida la palabra "Sanctus" y, casi en la cima, "Hosanna in excelsis". Son las palabras del canto que introduce la gran oración eucarística, la liturgia de la Iglesia terrenal y celestial que se celebra en cada Misa.

Para las torres centrales, todas ellas todavía sin construir, la llamada es al Cristo Pantokrator, el que domina los mosaicos absidales de tantas iglesias antiguas. Al igual que en la visión del Apocalipsis, al Pantokrator le hacen una corona "los cuatro vivientes", los evangelistas, los testigos de la revelación divina, de la apertura de los cielos. Pero aquí el signo de Cristo no es el trono, es la Cruz, la gran cruz con el cordero al centro que dominará la torre central y más alta, la cruz gloriosa y real del Evangelio de san Juan.


LAS FACHADAS


Gaudí habría querido orientar la iglesia hacia el sol que surge, pero no le fue posible: la Sagrada Familia está erigida sobre el eje norte-sur. Pero en compensación él concibió las dos fachadas laterales, en las dos puntas del transepto: la oriental dedicada a la Natividad del Señor y la occidental dedicada a la Pasión. Si Cristo es el "sol de justicia" y "el día que el Señor ha hecho" (Salmo 118, 24), entonces entrar en la basílica y participar en la liturgia es vivir "en" este día.

En las basílicas paleocristianas es frecuente encontrar representadas, a los dos lados del arco que introduce al espacio del altar, las ciudades de Belén y de Jerusalén. Así sucede, por ejemplo, en Roma, en la basílica de Santa María la Mayor. Ellas son las ciudades de los dos "pasajes", de las dos "pasiones" de la vida de Cristo. Porque también su nacimiento, en Belén, es en el signo de la pasión: es lo eterno que se hace mortal y se hace poner en el pesebre para ser "comido".

De este modo Gaudí, con las dos fachadas sobre la Natividad y la Pasión, interpreta también a la Iglesia como "pasaje". Mientras el sol que es Cristo pasa a través de la Sagrada Familia desde oriente a occidente, desde el nacimiento a la muerte redentora, la ciudad de los hombres – a partir de Barcelona, situada preferentemente al oeste de la basílica – está llamada a recorrer el camino inverso: desde la muerte al nuevo nacimiento.






EL PORTAL DE LA PASIÓN


En efecto, así como alegre, exuberante y luminoso es el portal de la Natividad, así quiso Gaudí que el portal de la Pasión fuese "duro, pelado, como hecho de huesos".


Realizada y esculpida luego de su muerte basándose en su diseño, pero también con audaces innovaciones, la fachada de la Pasión materializa la visión en la que Ezequiel descubre un terreno campo lleno de huesos y que el soplo del Espíritu hace recubrir con tendones y con carne. El profeta le anuncia al pueblo exiliado: "os resucitaré de vuestros sepulcros. Haré entrar en vosotros mi Espíritu y reviviréis". Toda la Pasión concluye efectivamente en el momento en el que Jesús en la cruz exhala el Espíritu.

Al centro de la fachada, en alto, sobresale el grupo de la crucifixión. Cristo está desnudo como lo estaba Adán, porque es el nuevo Adán que en la cruz recrea al hombre como era antes del pecado, al sexto día de la creación antigua y nueva, cuando puede finalmente decir: "Todo se ha cumplido".

Cristo no apoya su cuerpo en la cruz. Ésta no se yergue en vertical detrás de él. Sale del muro en horizontal y está constituida por dos vigas de hierro. Cristo cuelga de ella como si fuera la grúa de una obra en construcción. Subirachs, el autor de las esculturas, se inspiró en san Ignacio de Antioquía: "Ustedes son piedras del templo preparadas para la construcción del edificio de Dios Padre, elevadas con la grúa de Jesucristo que es la cruz, usando como correa al Espíritu Santo" (Carta a los Efesios 9, 1).


LAS COLUMNAS


La Sagrada Familia está completamente circundada por un claustro, por primera vez en la historia de la arquitectura. Gaudí pensó el claustro como un jardín, el lugar donde Dios y el hombre pueden encontrarse cara a cara, ese jardín que en la Biblia es imagen del paraíso, de la tierra prometida y por último de las nupcias entre Cristo y la Iglesia.

Por eso Gaudí organizó el conjunto de la basílica como un bosque de árboles. Por eso está allí el jardín de la nueva creación, con la eucaristía que hace de banquete nupcial. Cada columna está en forma de árbol con sus ramas y su follaje. Sobre la nave de la Iglesia, pináculos de colores representan los frutos de la promesa, alternativos a la uva y al grano, símbolos de la eucaristía.


El desierto está afuera de este jardín, es la ciudad de los hombres todavía signada por el pecado. Para Gaudí, también Barcelona era un desierto. Con el transcurso de los años, se hizo "monje en la ciudad", con una vida de una simplicidad apaciguante, en una casita cerca del lugar. Pero cada día la Sagrada Familia crecía con nuevas piedras y él, el constructor, gritaba a su ciudad que la nueva creación ya ha comenzado, que el desierto comienza a florecer.

GAUDI, CAMINO A LA BEATIFICACION

En una rueda de prensa celebrada junto a la tumba de Antoni Gaudí, en la Cripta de la Sagrada Familia, Bonet, que es además vicepostulador de la causa de la beatificación de Gaudí, ha asegurado que el proceso está abierto en la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano desde junio de 2003.

Según mosén Bonet, crece el número de personas que ven en Gaudí a un hombre de Dios del que se puede tomar ejemplo, y esta devoción se está extendiendo a todos los rincones del mundo a través de la difusión de estampas que se editan en 15 idiomas, boletines, folletos y libros en los que se ensalza su obra y su vida.

Dos hechos aparentemente milagrosos, uno ocurrido en Canet de Mar (Barcelona) y otros en Reus (Tarragona), en donde una mujer ciega recobró la vista tras rezar e implorar a Antoni Gaudí, son otros factores que según esta asociación hacen a Gaudi merecedor de la condición de venerable.

Sea lo que resulte, la Basílica de la Sagrada Familia, oración hecha piedra como decía al principio, acerca a quienes la visitan a un mundo espiritual del cual tanto necesitamos, hoy más que nunca. Gaudi, nos lo muestra con la misma devocion, con el mismo fuego de los constructores de las eternas catedrales de la cristiandad que creiamos olvidado, con el ardor de la fe siempre viva, siempre presente, pese a tantas cosas...


sábado, 2 de junio de 2012

La prisa sin sentido


La prisa, el apuro, la ansiedad por llegar rápidamente y luego regresar, un mundo agitado sin descanso ni reflexión. Nunca más las tertulias luego o antes de comer, la sala de estar se ha transformado en la sala de mirar, la televisión o el home theater si los ingresos han permitido el gasto. No se miran entre si los hipnotizados por las imágenes, solo a veces un comentario, una risa, si el programa lo amerita, muchas, demasiadas veces por una broma mas o menos subida y lo suficientemente escabrosa. El partido de futbol, o quizás, las ultimas noticias en las que el protagonista habitual es el delito y cuanto mas aberrante, mas comentado, mas mostrado por expertos que bucean en las intimidades mas atroces.de lo que haya ocurrido.

Sin espacios para la comunicación con el otro, vacios de sentido, repletos de imagenes, sin palabras que penetren hondo. Detenerse, mirar hacia adentro y hacia los demas, regresar de lo superficial, encontrar pequeñas tertulias interiores, sin prisas, sin apuros. Volver a la olvidada calidad de vida, esa que vale reencontrar

viernes, 1 de junio de 2012

Barril sin fondo, la paciencia nacional


Barril sin fondo de la paciencia nacional: inseguridad juridica y personal, corrupcion detectada y no combatida, compra/venta de voluntades conocida y aceptada y ...   todo bien: mentiras para todos.

 Hoy, como en la vieja Roma, como decia Ciceròn salvo un pequeño cambio de nombre: ¿Hasta cuando, Catilina,  seguirás  abusando de nuestra paciencia?

DESTRUCTORES DE PAISES, demagogos, dignos hijos de la oclocracia, (degeneracion de la democracia), no existe un ejemplo más dramático de la caida de un país que el que brinda la Argentina desde hace mas de 70 años, asombro del mundo. Peronistas (que aun endiosan al artífice de la debacle), radicales discípulos vergonzantes del "lider", militares incautos y no tanto empujados por civiles sin pudor, sindicalistas corruptos y enriquecidos, izquierdas "progres" furgón de cola del planeta, todos ASESINOS de las ilusiones de un pueblo que vive engañado, JAMÁS resolverán los problemas sino reconocen las causas.
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"Como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad”, decia tambièn Ciceròn...