martes, 4 de septiembre de 2012

Historias de guerra. Los Tercios de Flandes.

Los tercios, la legendaria unidad de combate de la Monarquía Española durante los siglos XVI y XVII, fueron reconocidos como la mejor infantería del mundo. Todos se rindieron a sus pies: no sólo los comentaristas de la época, sino también las tropas enemigas y todos los historiadores posteriores. Sus eficaces tácticas fueron imitadas incluso por los famosos «grupos de combate» alemanes de la Segunda Guerra Mundial. Impusieron su fuerza en múltiples conflictos, desde Nápoles y Milán hasta la frontera de Francia o Flandes y fue en los Países Bajos donde protagonizaron las más célebres gestas, de ahí que en muchas ocasiones se les denomina, por extensión, «los tercios de Flandes».




En 1534, fue cuando fueron creados por Carlos I como una fuerza de choque de amplia autonomía, gran capacidad de maniobra y elevada potencia de fuego, basada en la combinación de armas blancas y de fuego. Un tercio contaba con tres armas fundamentales, con sus respectivos soldados que las servían: piqueros, arcabuceros y mosqueteros. Soldados de varias nacionalidades formaban los tercios de Flandes, sin embargo los españoles eran los más apreciados por su capacidad de combate.

La llamada «revolución militar» que tuvo lugar a comienzos de la Edad Moderna, es decir el paso de la caballería feudal a la infantería, no supuso un problema de adaptación para los españoles: desde hacía siglos se había ido forjando una cultura de la guerra que enaltecía el valor militar por encima de otras cualidades, y la estructura social estaba condicionada por esos valores. Todos los españoles, independientemente de la clase social a la que pertenecían, podían demostrar su valía personal y ascender peldaños en el ejército.

Como dato curioso vale destacar los llamados “encamisados” grupos especiales mas propios de la guerra moderna de comandos, ideados por el Duque de Alba, que realizaban misiones nocturnas , siempre sorpresivas, contra las posiciones enemigas. Estas tropas irrumpían en los campamentos, sembrando el terror y causando el mayor daño posible, para después escudados en la noche retirarse. Llevaban una camisa blanca , encima de las corazas,  para distinguirse en las noches cerradas de la húmeda Flandes y de aquí les viene dicho sobrenombre

Los tercios protagonizaron auténticas gestas allí por donde pasaron, pero llegó un momento en que la máquina de guerra perdió fuerza, eran demasiados frentes abiertos para cualquier Estado de la época. Así pereció el glorioso ejército de los tercios; no siempre se podía triunfar contra todos sus enemigos que llegaron a ser franceses, ingleses, holandeses y los protestantes alemanes y suecos.

A partir de 1920  también reciben el nombre de Tercios las formaciones de regimentos o banderas de la Legion Española unidad militar profesional aun vigente que fuera creada originariamente para combatir en las guerras de Marruecos  inspirado en las gestas militares de los tercios históricos.

Tambien en la actualidad el Tercio de Armada (TEAR), situado en Cadiz, es la Fuerza Expedicionaria de Infantería de Marina española heredera directa de los Tercios de Galeras de 1537.

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