En múltiples
oportunidades Inglaterra trato de apoderarse de las colonias españolas en
America y de los barcos que hacían las travesías
con España sin importar demasiado los métodos,
Corría el
año 1797 y el Almirante ingles Jervis fue informado de que los buques con tesoros provenientes de América
dejaban sus cargamentos en Tenerife, que estaba fortificado, en vez de
acercarse a Cádiz por lo que decidió emprender un ataque anfibio.
La misión
fue encomendada al contraalmirante Nelson quien, promediando el mes de julio,
inicio su ruta hacia Tenerife con los navíos Theseus de 74 cañones en el que
enarboló su insignia Nelson mandado por
el capitán Miller, el Culloden de también de 74 cañones mandado por el capitán
Troubridge, el Zealous de 74 al mando del capitán Hood, el Leander de 50 del
capitán Thompson que se encontró con la escuadra cuando estaba ya iniciado el
ataque, las fragatas Seahorse de 38 al mando del capitán Freemantle, el Emerald
de 36 mandado por el capitán Waller, el Tersichore de 32 mandado por el capitán
Bowen y el cutter Fox bajo el mando del teniente Gibson, además de una
bombardera, la Rayo
mandada por el teniente Crompton,. En total 393 cañones, y 3.700 hombres
armados.
El
teniente general Gutiérrez, capitán general de Canarias se aprestó a la defensa
la defensa reforzando las fortificaciones y haciendo que los diferentes fuertes
solaparan abanicando el alcance de su armamento para hacerlos mas efectivos.
Gutiérrez
había nacido en 1734 y tenía un gran historial militar. Participó en Italia en
las últimas campañas de Felipe V.
Comando la fuerza que expulsó a los ingleses de las islas Malvinas,
recuperándolas para España. Mas tarde, ya general de brigada volvió a derrotar
a los británicos, a las órdenes del duque de Crillón, en 1782, en la
recuperación de Menorca, y en 1791 tomó el mando del archipiélago canario.
Con la de
1797 sería la tercera vez que el general Gutiérrez vencería a los británicos.
Las
fuerzas con que contaba Gutiérrez eran las siguientes:
- El batallón de Canarias, unidad de élite
muy preparada. 247 hombres.
- Cazadores provinciales, 110 hombres.
- Milicias de Laguna y Orotava, 330
hombres.
- Rozadores de Laguna, 245 hombres.
- Bandera de Cuba, 60 hombres.
- Artilleros veteranos y de milicias, 387
hombres.
- Pilotos auxiliares paisanos, 180 hombres.
- Marineros franceses (de la capturada La Mutine), 110 hombres.
En total
1.669 españoles y 91 cañones.
Entre el
21 y 22 de julio comienza el ataque ante el fracaso de la intimación a la plaza
para su rendición y entrega del fuerte y exigir la inmediata entrega del navío
Príncipe de Asturias, procedente de Manila y con destino a Cádiz, perteneciente
a la Compañía
de Filipinas, junto a su cargamento, y
todos aquellos cargamentos y propiedades que hayan podido ser
desembarcadas en la isla de Tenerife.
A las 10
de la mañana del 22 las fragatas, remolcadas por sus botes, fondean en las
proximidades del barranco del Bufadero y desembarcan 1.000 hombres,
Durante
todo el 23 hubo un intercambio de fuego de fusil y de cañón. Los británicos,
atascados y sin posibilidad de progresar procedieron al reembarque, tras dar
Nelson la señal desde el Theseus.
Tras las
tentativas fracasadas convocó a sus capitanes a una reunión el 23 y les
informo, tras reconocer el fracaso de su plan inicial, que había decidido un
asalto directo a Santa Cruz por la noche. Nelson ordenó el ataque, conduciendo
personalmente uno de los seis grupos de abordaje, los otros cinco eran mandados
por los capitanes Troubridge, Miller, Hood, Waller y Thompson. Nelson se
resistía a quedarse en su buque insignia como correspondería a su grado de
contra almirante y comandante en jefe de la operación. Se exponía así
a un grave peligro que podía dejar sin mando a la fuerza de desembarco.
Previamente había escrito a Jervis:
"Tomaré el mando de todas las fuerzas destinadas a desembarcar bajo fuego
de las baterías de la ciudad y mañana probablemente será coronada mi cabeza con
laureles o con cipreses".
A las
10.30 de la noche del 24 de julio, los infantes de marina británicos y
marineros se encontraban alrededor del navío Zealous donde formaron los seis
grupos, con 700 hombres. Además de las lanchas les acompañaba el cúter Fox, con
180 hombres escogidos y 80 en una goleta apresada varios días antes pero fueron
descubiertos por la fragata española San José, que se encontraba fondeada a 500 metros del muelle.
La batalla se desplegó 5 frentes, el principal, el área alrededor de la plaza
de la Pila, la
reguera de Santos, la playa de las Carnicerías, y el monasterio de Santo
Domingo.
El resto
de los grupos se vio sorprendido por un sostenido fuego de las baterías
españolas que abrieron fuego desde Paso Alto hasta el castillo de San Telmo con
toda clase de proyectiles, metralla y fusilería de mosquete, que ocasionó el
hundimiento del cutter Fox con la pérdida de 97 hombres
La
víspera del ataque se abrió una tronera en el muro del castillo de San
Cristóbal donde se colocó un cañón de 24 libras a baja altura, para dificultar el
desembarco inglés en la playa que separaba este castillo del de San Pedro.
Sin
llegar a desembarcar Nelson fue herido en el codo derecho por fuego de
metralla, mientras que Richard Bowen,
comandante de la
Terpsichore, pierde la vida.
Mas
tarde, Nelson se indignaría con el Almirantazgo inglés, por haberse desestimado
su pedido de un monumento o una placa
conmemorativa en la Catedral
de St. Paul de Londres en memoria de Bowen y ni siquiera una mención en el
Parlamento, al hombre que había considerado como uno de los más prometedores
oficiales británicos.
El
Almirantazgo le respondió que no se hacían homenajes a los que habían
protagonizado un hecho desafortunado a las armas británicas. Aso podemos
entender la costumbre inglesa de contar
sólo las hazañas y no las derrotas.
Tras la
muerte de Bowen sólo un pequeño grupo de británicos logra desembarcar y clavan
unos cañones en el muelle "fue tan vivo y tan nutrido el fuego de
mosquetería y metralla que nos hicieron desde la ciudadela, ventanas y azoteas
de las casas circunvecinas, que no fue posible avanzar un paso más, y el suelo
estaba sembrado de cadáveres nuestros". (parte de Nelson a Jervis, 27 de
julio). Al final se rinden y más de medio centenar de hombres son tomados
prisioneros.
Los dos
grupos restantes de británicos desembarcan en la playa de las Carnicerías y
avanzaron por el barranco de los Santos y rechazados empujándoles hasta la
plaza de Santo Domingo, donde se unen a las fuerzas de Troubridge donde quedan
completamente cercados.
Nelson intenta
de madrugada reforzar a Troubridge enviando 15 botes hacia el muelle. Las
baterías costeras hunden a tres, los demás viraron y regresaron a los buques.
La batería del muelle, antes inutilizada ahora ya estaba de nuevo en servicio,
lo que hacía imposible otro ataque.
El
capitán Troubridge tras otro ridículo mensaje instando a la rendición y dándose
cuenta de la triste realidad mandó a Hood a parlamentar con el gobernador Gutiérrez. Era el 25 de julio.
Mas
tarde, Nelson, que siempre había distinguido a los hombres que se portaban de
forma honorable en la guerra, escribiría a bordo de su navío una carta de
agradecimiento al general Gutiérrez por el trato dado a sus hombres y que
Troubridge entregó el día después cuando se disponía a recoger a los heridos
británicos que estaban en los hospitales de la ciudad.
Al
contrario que el enemigo los españoles no tuvieron excesivas bajas, con 30
muertos y 40 heridos solamente, sufriendo los británicos 177 muertos por
ahogamiento (debido al hundimiento del Fox y las numerosas lanchas hundidas por
fuego o por zozobrar), 51 muertos en combate, 5 desaparecidos y 128 heridos.
Del total de las bajas tuvieron 7 oficiales muertos y 5 más heridos). Los prisioneros
fueron devueltos a sus barcos.
Nelson
fue uno de los oficiales heridos.
El
reembarco de los británicos se hizo con dificultad, ya que habían perdido
muchas lanchas y botes en los ataques y tuvieron que ayudarlos con botes y dos
bergantines españoles. El general Gutiérrez dejó reembarcar a los enemigos con
sus armas y con honores de guerra, cuando debieron haberlas rendido y quedado
prisioneros. La tradicional hidalguía española.
Los
ingleses tuvieron una considerable pérdida; pues malogrado el objeto de tan
costosa expedición mandada por oficiales de mayor crédito, su Almirante Nelson
perdió un brazo, su segundo fue herido igualmente que otros varios oficiales;
murió el capitán Bowen y muchos soldados, siendo también considerable el número
de heridos y nuestra pérdida de poca consideración.
El cabo Correa Corbalán
Como
consecuencia de la sonada victoria de las tropas españolas sobre los hombres
desembarcados por el contraalmirante Nelson en Tenerife, el general Antonio
Gutiérrez elevó a las altas instancias españolas una petición de recompensas
para los más destacados en la jornada del 25 de julio de 1797. Como era de
suponer incluía a los mandos más significados, a los que se proponía para el
empleo inmediato superior. En la relación estaban los jefes y oficiales,
Salcedo, Marquelli, Estranio, Guinther, Greagh, Prat, Rosique, Siera, etcétera.
Todo normal. Era una petición de ascenso generalizado en la que a todos se
daban los mismos méritos, lo que al final resultó inefectivo, porque no hubo
ascensos.
Hubo una
excepción, porque al incluirlo en la relación se especificaron sus méritos
pormenorizados. El general Gutiérrez hizo una mención especial del cabo del
Regimiento de Güímar Diego Correa, a quien proponía para el ascenso al grado de
subteniente. Era un buen salto. ¿Cuáles fueron sus méritos?
Correa estaba
de servicio en la batería de La Concepción. Desde su puesto vio que la madrugada
del 25 de julio zozobraban unos botes ingleses cuando intentaban acercarse a la
costa. Correa arengó a un puñado de soldados y se lanzó sobre los ingleses que
intentaban alcanzar la playa. Combatió contra ellos y capturó 17 a los que llevó prisioneros
al castillo de San Cristóbal ante la sorpresa general. Además se apoderó de sus
armas, entre otras un cañon de campaña.
El escudo de Santa Cruz de Tenerife
El escudo
de armas de Santa Cruz tiene tres cabezas cortadas de león, el animal heráldico
de Inglaterra. Los británicos han parecido tener una especial inclinación en
conquistar la isla. Por eso, las tres cabezas de león recuerdan las tres
victorias alcanzadas contra estos: Blake (1657), Jennings (1706) y Nelson
(1797). De las tres, la más importante fue la última. A raíz de esta victoria,
el rey Carlos IV otorgó a Santa Cruz la categoría de Villa, sus títulos
honoríficos, su escudo de armas y su constitución como municipio

No hay comentarios:
Publicar un comentario