viernes, 23 de noviembre de 2012

De rigurosa actualidad, la soberbia, ese monstruo.


La soberbia en una persona oscurece el entendimiento, la razon no cumple su ciclo natural, solo entiende del yo. No admite otra opinion que la propia, solo acepta el aplauso ante cualquiera de sus sinrazones, el disentir es aplastado en forma proporcional al poder que se tiene.

Naturalmente la soberbia en manos de un gobernante destruye cualquier mecanismo de control comenzando por el mas obvio de toda democracia que se constituye como Republica es decir, la division de poderes, y para ello todo mecanismo es valido sin el menor atisbo de vergüenza. El ultimo refugio de las libertades personales, la Justicia, cuando le llega el turno de ser  avasallada,  deja al ciudadano sin amparo., sujeto a los caprichos del poderoso, sin defensa, sin derechos que no puedan se violentados.


Y ya llegados a este punto, San Agustin en el Capitulo IV de su  libro  La ciudad de Dios nos advertia: " Si de los gobiernos  quitamos la justicia, ¿ en que se convierten sino en bandas de ladrones a gran escala ? .

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