martes, 28 de mayo de 2013

Nuevamente la presión abortista en Diputados

PRESIÓN ABORTISTA EN DiPUTADOS. 

La noticia:
Un grupo de diputados encabezados por Victoria Donda, solicitó una sesión especial para tratar el proyecto de la “Campaña por el derecho  al aborto"...

Una obvia realidad:
 La  izquierda vernácula, esta presente en varios partidos políticos , en realidad unida entrañablemente entre sí. Ahí están, en la UCR, en el peronismo, alias justicialismo con sus vertientes kirchneristas francamente marxistas, o en el socialismo comprensiblemente de izquierda por origen y vocación. 
Son los  " progres " despreciadores de cualquier límite incluso el moral,  para ellos todo es relativo, la verdad... ¿ qué es la verdad ?,...   como Poncio Pilato...



jueves, 23 de mayo de 2013

Historias de guerra. El granadero Martin Álvarez, Infantería de Marina, Tercio de Armada, España.

El granadero Martín Álvarez.

Cuenta el General Bermúdez de Castro en su publicación de “Combate naval del Cabo de San Vicente y el granadero Martín Álvarez” que encontrándose en Gibraltar a donde había ido con motivo de la Exposición de la Marina del año 1885, vio entre los cañones tomados por los ingleses en Aboukir, Trafalgar y San Vicente, uno que era una verdadera joya, de bronce, con un precioso cascabel con dos delfines en sus asas, y esculpido el escudo de España con el “Carolus III”. Un oficial inglés que le acompañaba le dijo: “Del San Nicolás, en la batalla del Cabo de San Vicente”.

Vio asimismo en la casamata donde se encontraba el cañón una plancha de hierro donde figuraba escrito un texto en Inglés que traducido por el oficial al Castellano decía: “14 de febrero de 1797.-Batalla Naval del Cabo de San Vicente. ¡Hip Capitán! ¡Hip San Nicolás! ¡Hip Martín Álvarez!".

Dice el General Bermúdez de Castro que en su ignorancia creyó que el San Nicolás sería el Santo del día, y el Martín Álvarez algún español que se había distinguido como capitán al servicio de Inglaterra.

Ante la expresión dubitativa del general Bermúdez de Castro, entonces con el grado de Teniente de Marina, el oficial que le acompañaba, prometió mandarle una crónica de la batalla con quién tenía relación aquel cañón. El oficial se llamaba Sir John Butler.

En esta época de fines del siglo XVIII, año 1797, España tenía concertada una alianza ofensiva y defensiva con el Directorio francés por el tratado de San Ildefonso.

La crónica del oficial inglés relataba la batalla, y al llegar a la parte que nos interesa decía:

“../..Pero en el barco español “San Nicolás de Bari” queda algo por conquistar. Sobre la toldilla arbola la bandera española que flota al viento cual si todavía el barco no se hubiese rendido. Un oficial inglés que lo observa va a ella para arriar la bandera. Antes de llegar un soldado español, de centinela en aquel lugar, sin apartarse de su puesto, le da el alto, el oficial no le hace caso y se acerca, el sable del centinela lo atraviesa con tal fuerza que lo queda clavado en la madera de un mamparo. Un nuevo oficial y soldados se acercan y el centinela no logrando desasir su sable de donde se hallaba pinchado, coge el fusil a modo de maza y con él da muerte a otro oficial y hiere a dos soldados. Da después un salto desde la toldilla para caer sobre el alcázar de popa donde lo acribillan a tiros los ingleses. Nelson que ha presenciado la escena se aproxima al cadáver silencioso.

Urge desembarazar los barcos de muertos y ruina y se comienza a dar sepultura a los muertos. Todos tienen el mismo trato. Una bala atada a los pies. Un responso del capellán y por una tabla deslizanse hundiéndose en el mar. Al llegar al turno al centinela español, Nelson ordena que se le envuelva en la bandera que había defendido con tanto ardor.

A Nelson se debe que el nombre de este granadero Martín Álvarez no quedase en el anonimato y figure en la casamata que se encuentra en Gibraltar, un cañón de su barco.

Los ingleses comprueban que el centinela Martín Álvarez no estaba muerto, sino mal herido. Lo curan, lo llevan a Lagos, en el Algarve al sur de Portugal y le dan pasaporte para volver a España, aunque desde otras fuentes se indica que escapó de dicho internamiento.

Desde Lagos, dice Arnao viajó a Montemolín y luego a Sevilla y posteriormente a Cádiz para testificar en la causa instruida para la averiguación de la conducta del comandante y los oficiales del “San Nicolás de Bari” lo mismo que de los demás buques en el desastre del Cabo de San Vicente.

Su Majestad el Rey confió el papel de Fiscal de la causa al Mayor General de la Armada D. Manuel Nuñez Gaona.

En el interrogatorio de Martín Álvarez se dijo lo siguiente:

El General Núñez: - ¿Se encontraba en el navío “San Nicolás de Bari” con ocasión de rendirse este barco a los ingleses?-.

Martín: - Yo no he estado nunca en el “San Nicolás de Bari” en ocasión de rendirse a los ingleses.

El Fiscal: - ¿No te encontrabas en el “San Nicolás de Bari” el 14 de febrero?-.

Martín:-Sí señor-.

El Fiscal: -¿Y no fuiste después a poder de los ingleses?-.

Martín:- Si señor-.

El Fiscal: - Entonces, ¿por qué niegas haber estado en el “San Nicolás de Bari” con ocasión de redirse a los ingleses?.

Martín: - Porque el “San Nicolás de Bari” no se rindió, sino que fue abordado y tomado a sangre y fuego-.

El Fiscal: - ¿Y a qué llamáis entonces rendirse?-.

Martín: - Yo creo, que no habiendo ningún español cuando se arrió su bandera, mal pudieron haber capitulado.

El Fiscal: -¿Pues donde estaba la tripulación?-.

Martín: - Toda se hallaba muerta o malherida-.

Tras la investigación sumaria que se instruyó por el combate el Fiscal se expresa:

"No puedo pasar en silencio la gallardía del granadero de Marina Martín Álvarez, perteneciente a la tercera compañía del noveno batallón, pues hallándose en la toldilla del navío San Nicolás cuando fue abordado, atravesó con tal impetu al primer Oficial inglés que entró por aquel sitio que al salirle la punta del sable por la espalda la clavó tan fuertemente contra el mamparo de un camarote, que no pudiendo librarla con prontitud, y por desasir su sable, que no quería abandonar, dió tiempo a que cayera sobre el el grueso de enemigos con espada en mano y a que lo hirieran en la cabeza, en cuya situación se arrojó al alcazar librándose, con un veloz salto, de sus perseguidores".

Por los méritos recogidos en la batalla, se le quiso como premio ascender a cabo, impidiéndolo su analfabetismo, aprendió a leer y escribir en pocos meses y fue nombrado cabo el 17 de febrero de 1798 y en agosto de ese mismo año cabo primero, al poco embarca en el navío "Purísima Concepción" de 112 cañones de la escuadra de Mazarredo y parte hacia Brest (Francia), al unirse en Cádiz con la escuadra española y la francesa de Bruix.

El 12 de noviembre llegó una urca destinada a la correspondencia, y una de las cartas era un escrito oficial que se refería a Martín, entoncés se izó una bandera encarnada como señal infalible de algo extraordinario, e inmediatamente fue comunicada la orden para que toda la guarnición y tripulación del navío formase sobre cubierta, se adelantó el comandante del "Concepción" y mandó salir de la formación al Cabo Primero de granaderos Martín Álvarez, se leyó un Decreto Real por el cual se le concedía cuatro escudos mensuales como pensión vitalicia. A su vez ostentó en el brazo izquierdo el escudo de premio que llevaban los indivíduos de la clase de tropa por acciones distinguidas de guerra.

"El Rey nuestro señor, ha visto con satisfacción el denodado arrojo y valentía con que se portó a bordo del navío San Nicolás de Bari, el granadero de la 3ª Compañía del 9º Btallón de Marina MArtín Álvarez, cuando el 14 de febrero de 1797 fue dicho buque abordado por tres navíos ingleses;pues habiendo Alvarez iimpedido por algún tiempo la entrada a un trozo de abordaje, supo también defender la bandera que el Brigadier D. Tomás Geraldino le había confiado antes de su muerte, y con su valor hizo de modo que aquella se mantuviese arbolada aun después de todo el grueso de los enemigos tenían coronado su navío. Teniendo también S.M. en consideración de la honrada conducta que en el servicio observa Martín, se ha servido concederle 4 escudos mensuales por vía de pensión vitalicia, en premio de su bizarro comportamiento; y es su real voluntad que se les haga saber esta benébola y soberana disposición, al frente de toda la tripulación y guarnición del navío donde se halle embarcado".

Estando la escuadra del General Mazarredo en Brest (Francia) en cumplimiento de los planes de Napoleón, una mañana en que Martín Álvarez estaba de guardia en el navío “Concepción”, sufrió una accidental caída, dándose un fuerte golpe en el pecho por lo que hubieron de desembarcarlo e ingresarlo en el Hospital de Brest, donde falleció el 23 de febrero de 1801.

Como recuerdo a este héroe, la Armada, en una Real Orden de 12 de diciembre de 1848, dispuso que permanentemente un buque llevase el nombre de este glorioso marino.

En 1936 se inauguró un paseo en Montemolín, su pueblo natal, con una estatua del heroico marino a cuyo acto asistieron el Gobernador Civil, el Obispo de la Diócesis, el Almirante Bastarrechey una compañía de Guardias Marinas de San Fernando, con banda , que desfiló por la población.


Cuando Borges moría.

Cuenta Bernes, uno de los editores de Borges presente durante los últimos momentos de su vida que cuando este moria, mientras agonizaba, rezaba el Padre Nuestro en varios idiomas: anglosajón, inglés antiguo, inglés contemporáneo, francés y español.

No puedo dejar de imaginarme la decepción de los " progres " locales y globalizados , obviamente incrédulos, cuando se enteren de esto. Probablemente tratarán de olvidarse de Borges y de su literatura o dirán con condescendencia que ya era un pobre anciano que no razonaba demasiado.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Borges, recordando con melancolía.

Hoy, luego de releer, paladear en realidad, como una comida delicada, algunos de esos cuentos fantásticos que reconcilian la imaginación y el descanso, recordaba ese Nobel de Literatura, del cual Borges fue el constante desairado.

Quizás, si hubiera sido visitante ilustre de algún personaje más o menos rebelde incluso terrorista, el Nobel hubiera sido suyo. Historias, amargas historietas, de una intelectualidad dispensadora de premios con complejos de culpa apenas disimulados...

martes, 21 de mayo de 2013

Los límites no respetados

..." Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia". Juan Pablo II en Veritatis Splendor, punto 101.

En los procesos políticos una mayoría coyuntural puede demoler la división de poderes. En tal caso el despotismo no tiene límites, las libertades individuales están indefensas, la República muere. La Constitución es el instrumento que vigila a través de sus disposiciones que esto no ocurra pero si no se aplica, se transforma en un conjunto vacío, la Ley Fundamental deja de serlo. Lo mas grave es que esa falta de aplicación puede ocurrir paso a paso, gradualmente, primero se pasa por alto una disposición, luego otra y otra, y cada vez es mas tarde. Hasta hoy en la Argentina, la Constitución es un papel, un órgano desangrado sin significado real y todos han callado. El futuro no perdonara.
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viernes, 17 de mayo de 2013

Nuevamente Chesterton, sobre la alegría, al finalizar su libro "Ortodoxia".


La alegría, que fue la pequeña publicidad del pagano, es el secreto gigantesco del Cristianismo. Y al cerrar este volumen caótico, vuelvo a abrir el extraño librito del cual vino todo el Cristianismo; y otra vez me ronda una especie de confirmación. La figura tremenda que respecto a ésto y a todo lo demás, llena las torres del Evangelio, por encima de todos los pensadores que se creyeron grandes. Su patetismo fue natural; casi fortuito. Los Estoicos antiguos y modernos se enorgullecieron de ocultar sus lágrimas. Él, nunca ocultó sus lágrimas; abiertamente las mostró en su rostro accesible a todas las miradas cotidianas tanto como a la remota mirada de su ciudad natal. No obstante, escondió algo. Los superhombres y los diplomáticos imperiales se enorgullecieron de refrenar su ira. Él, nunca refrenó su ira. Derribó las mesas por la escalinata del Templo y preguntó a los hombres cómo esperaban librarse de la condenación del infierno. No obstante, Él refrenó algo. Lo digo con reverencia; en esa personalidad violenta había un rasgo qué debe ser timidez. Hubo en Él algo que escondió a todos los hombres cuando subió a orar en la montaña. Había algo que constantemente ocultó con un silencio repentino, o con un impetuoso aislamiento. Cuando caminó sobre nuestra tierra, había en Él algo demasiado grande para que Dios nos lo mostrara; y algunas veces imaginé que era Su alegría.






viernes, 10 de mayo de 2013

Ante la corrupción más descarada y el blanqueo del dinero mal habido.


Quisiera ser menos ácido, menos dramático pero nos encontramos en medio de una cloaca que día a día despide un olor cada vez mas nauseabundo y ni siquiera podemos encontrar un resquicio de aire puro, no nos dejan, no nos dan descanso. No ser realistas es el comienzo de una batalla indefectiblemente perdida. La República se está descomponiendo lentamente, sin que nada pase. El último recurso, la Justicia, lo poco que de ella queda en pie y que amerita que aun se pueda escribir su nombre con mayúscula. ¿ Se derrumbara también ?. Confiemos en la Corte Suprema como último bastión de defensa de la Constitución, de otro modo, se hablará de la Corte Genuflexa, sin perdón del pobre futuro que nos esperará. A pocos días del día dedicado a la Virgen de Luján a ella nos encomendamos.