sábado, 20 de julio de 2013

Historias de guerra. Marruecos, de la vida real.


No hace mucho comencé a leer un libro escrito por el GraL español Carlos de Silva titulado " General Millán Astray ( El legionario )", uno de los tantos de la biblioteca de mi padre que rescaté de ella. En medio de su lectura encontre unas hojas de papel muy fino escritas de su puño y letra. Narraba una acción que con menos detalle figuraba en el libro y de la cual el fue protagonista.
Estas hojas de fino papel sirven ahora para un emocionado recuerdo de su hijo y de aquellos que las lean ahora trancriptas, a modo de "in memorian" pero sabiendo, como lo se, que lo narrado es una más de sus acciones como militar español las que le ganaron sus condecoraciones y, lo más importante, el cariño y admiración de las tropas que tuvo a su mando. Transcribo:

                                                          
" 4-7-1921. 
El fuego enemigo tanto de cañón como de fusileria fue muy duro durante este día. Empezó el cañoneo a eso de las 10 de la mañana. Yo me encontraba en Sib Sina al frente de mi Compañía y a las órdenes del Teniente Coronel del Rgto. Expedicionario de Almansa Nro.  18. Como el enemigo concentraba el fuego sobre la posición y trataba de envolverla por ambos flancos el mando dispuso, para evitarlo, que saliera yo al frente de mi Compañía para cubrir la barranca del Lobo y de Sidi  Musa situada a ambos flancos de la posición. Mientras formaba a la Compañía para cumplir la misión encomendada, una granada del 75 hizo explosión sobre el parapeto de piedra ocasionando 14 heridos, entre ellos muy grave el Tte. Raghi al que un casco de granada de 35 gramos diole en la parte lateral posterior del cuello. Los lamentos de los 14 heridos y los sollozos del asistente del Tte.  que quería entrañablemente a su oficial de cuya herida manaba abundante sangre, originaron cierto desconcierto en la tropa que me costo sumo trabajo reprimir teniendo que obligar a callar en forma contundente al asistente e incluso acudir a amenazar a los fugitivos con un fusil que recogí del suelo y, apelando a los improperios que por inspiración divina acudieron a mi mente en aquellos momentos de sumo peligro, pude al fin  reorganizarlos y desplegarlos frente a ambos barrancos.
La Legión Extranjera tenía a unos 2 Kms a retaguardia de Sib Sina un destacamento de enfermería y al observar los oficiales lo que estaba ocurriendo, ordeno el Cap. Burlegui, que era el más antiguo, que salieran con el Cap. Malagui y demas oficiales disponibles con los legionarios enfermos o no que estuvieran en condiciones de acudir, a apoyarnos. Subieron a la posición que estaba situada a las faldas del Monte Gurugu, en fila India, delante Burlegui seguido por Malaqui y demás oficiales y legionarios. En un instante cayeron heridos el Cap. Malaqui, los oficiales y muchos legionarios, quedándose sin camillas disponibles y dejándome a mi sin la dotación que quedaba de mi Compañía.
Al recibir orden de replegarme a la posición, por haber sido alejado el enemigo eran las 5 de la tarde. Estuve este día tan atareado que las 7 horas que sostuve con el enemigo, me parecieron un instante. Fui felicitado personalmente por el GrL en Jefe por mi actuación. 
Así consta en mi Hoja de Servicios en los siguientes términos: " ordeno el Jefe que este Capitán con su Compañía cubra ls flancos de Sidi Musa y  Lobo, contribuyendo así con sus fuegos a la mejor defensa de la posición, logrando este Capitán con su serenidad, entusiasmo y ánimo sostener el de la tropa a su mando no obstante los disparos de cañón que continuamente  hacia el enemigo hasta que se ordeno el repliegue a la posición por haber cesado el enemigo en sus ataques, continuando no obstante el tiroteo toda la noche. Este Capitán fue felicitado por la defensa que hizo de la posición ..."

Nota escrita de puño y letra por el Capitán de Infantería del Ejército Español Don Luis Ballester de Esteras ( promoción de la Academia de Infantería del Real Alcazar de Toledo de 1911) veterano de la Guerra de Marruecos y presente en la acción de guerra que se narra.

In memorian tu hijo Gonzalo.

No hay comentarios: