Un día cualquiera
caminando
por un estrecho sendero
sin destino cierto
sólo caminando
la cabeza inclinada
una leve sonrisa
en los labios
el recuerdo
del primer encuentro
asomando.
Quien diría
los años transcurridos
las alegrías y los olvidados
dolores,
gracias por todo mi Señor
por la Fe
por los hijos,
por los nietos,
por la vida,
por lo que queda
y por el primer encuentro
con ella.

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