A Pedro, Santiago y Juan
Como otras veces
Convocaste
Y a un monte les llevaste,
Tabor su nombre quedó
Para siempre
Recordado,
Luminoso brillo
Les cubrió
Cristo transfigurado
Gloria por ningún hombre
Antes vista
Se desplegó inesperada,
Asombro, temor
Y la voz que imponía
«Este es mi Hijo amado;
escuchadlo.»
Para que luego Cristo
Mandara
: «No contéis a nadie lo que habéis visto,
hasta que el Hijo del hombre
resucite de entre los muertos.»
Misterio y consuelo
Para quienes
Poco días antes desconcertados
A Cristo escucharon
Describir
Como iba a ser torturado.
Una íntima pregunta
Surgió
¿ Cuanto más necesitamos
Pobres hijos tuyos
Para creer, escuchar
Y ser
Consolados ?
¿ Nuevos Montes Tabor quizás ?
O simplemente buscarlos ... ,
Desde siempre,
Como en el mar agitado,
A Pedro
Jesús nuevamente pregunta
¿ Hombre de poca fe
Porque dudaste ?
Y el eterno mensaje
Desde el Tabor
Insistentemente, como un eco
Repite,
«Este es mi Hijo amado;
escuchadlo.» ...,
«Este es mi Hijo amado;
escuchadlo.»
...
GBS
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