Que mas quieres si tienes una biblioteca
que se abre a un jardín. Cicerón.
Los libros, regresar a los leales compañeros de sueños. Esos que nos hacen viajar por universos distintos, algunos pura fantasia. Que mejor, a veces, que la fantasìa que desbordan muchos de los cuentos de Borges, o, por el contrario, el fortísimo realismo de los textos de historia, el que nos muestra, demuestra, dirìamos mejor, lo insistente que es la humanidad en autodestruirse.
Paseos intelectuales podemos llamarlos, quizás ambiciosamente, pero que obran como desintoxicantes de una realidad a veces, demasiado invasiva de nuestros pequeños mundos ideales.
Leer, una forma de meterse en otras vivencias, fantasias, imaginación , quizás recuerdos, impresiones. Algunas veces historia. Ultimamente una mezcla de temas, la vieja y siempre actual historia de Roma, sus grandezas y miserias, sus personajes extraordinarios o despreciables, que una vez más nos recuerdan que la humanidad se repite con otras formas pero los mismos trasfondos. Y los viejos pero siempre actuales clásicos de la literatura española, rescatados de la biblioteca que me dejó mi padre. Hoy Azorín, de la generación del 98, la de Valle Inclán, Pio Baroja, y tantos más. Me impresionan sus decripciones, vívidas imagenes de los pueblitos y caminos de España y sus personajes. ¿ Se puede paladear una descripción, una frase, un paisaje volcado en palabras ?. Si, y vale la pena.

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