Una sociedad enferma implica un país enfermo que se evidencia rápidamente cuando se lo compara con el mundo del cual forma parte pues su progreso es francamente incompatible con los recursos naturales que tiene. De ahi la importancia de identificar algunas de sus características, un ejercicio casi masoquista en la Argentina de hoy.
El deterioro de esta sociedad se hace evidente en los comportamientos de la mayoria de sus ciudadanos y de la clase política que surge de esos mismos ciudadanos. En la calle rige el "primero yo" visible en el tránsito y el desprecio de las normas, en los medios de comunicación, mandan los desmesurados "ratings" de programas de un humor grosero o que ponen en ridiculo a espectadores, desprevenidos o no, que concurren a ellos. Surgen “heroes” deportivos en los que se admira el éxito por cualquier metodo (caso Maradona y la “mano de Dios”) y se extrapola una autorización implícita para que estos "heroes" opinen sobre cualquier tema con “autoridad” . El lenguaje cotidiano y los temas que se tocan se deterioran. Los noticieros privilegian la noticia policial sensacionalista y escandalosa.
Los alumnos de muchos colegios cuestionan a los docentes impidiéndoles, de hecho, ejercer un razonable nivel de exigencia en sus materias y gozar de un minimo respeto personal para realmente poder enseñar. No es raro que los padres de estos alumnos se solidaricen con sus hijos en sus presiones y actitudes.
En las universidades el alumnado mas radical se agremia constituyendo una fuerza que llega a condicionar los nombramientos de los profesores y rectores con la mas absoluta indiferencia de las autoridades educativas gubernamentales.
Existe una clarísima tendencia a buscar culpables de los problemas del pais en terceros paises, grupos económicos y/o funestas conspiraciones de una clase dominante nunca identificada.
Pero, ¿cual es el origen de una sociedad enferma?. En general, y asi lo demuestra la historia, una sociedad enferma es la consecuencia mas indeseada de un gobierno, (en realidad, habitualmente, una serie consecutiva de gobiernos), elegidos a traves de las urnas y, a veces, golpes militares, que van degenerando en oclocracias destruyendo la república, es decir el balance natural de poderes y el respeto a la Constitución que es lo que impide todo abuso de un poder central excesivamente fuerte y determina que ese gobierno sea realmente democratico.
La característica esencialmente demagógica de estos gobiernos y la falta de controles por los otros poderes favorece todo permisivismo en beneficio del voto de las grandes masas, no les importa el órden ni el respeto mutuo de los derechos, simplemente lo que mas ansian es la cantidad de gente que pueden subyugar y la consecuencia lógica es justamente una anarquia abierta o lista para hacer eclosión, lo cual se ve fácilmente en los comportamientos mas arriba mencionados.
La característica esencialmente demagógica de estos gobiernos y la falta de controles por los otros poderes favorece todo permisivismo en beneficio del voto de las grandes masas, no les importa el órden ni el respeto mutuo de los derechos, simplemente lo que mas ansian es la cantidad de gente que pueden subyugar y la consecuencia lógica es justamente una anarquia abierta o lista para hacer eclosión, lo cual se ve fácilmente en los comportamientos mas arriba mencionados.
¿ Las sociedades enfermas se curan ?. Es posible, pero la curación involucra una actitud responsable de los dirigentes que privilegie una vuelta a los valores perdidos y el gran problema es que dichos dirigentes, habitualmente, surgen de esa misma sociedad por lo cual llevan consigo, aunque no siempre (una pequeña luz de esperanza), todas sus limitaciones y vicios. Cuando esa pequeña luz de esperanza del paréntesis se apaga o es apagada, la salida de esta situación es generalmente traumática y consecuencia de una fuerte conmoción interna con todas sus trágicas consecuencias. La historia, una vez más, lo demuestra.
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