" Siempre sostuve, porque así me lo dijeron de niño, que los únicos antídotos contra la estupidez y la barbarie son la educación y la cultura. Que incluso con urnas, nunca hay democracia sin votantes cultos y lúcidos. Y que los pueblos analfabetos nunca serán libres, pues su ignorancia y abulia política los convierten en borregos propicios a cualquier esquilador astuto, a cualquier manipulador malvado. También en torpes animales peligrosos para sí mismos. En lamentables suicidas sociales."
No siempre estoy de acuerdo con Pérez Reverte pero aquí debo coincidir con estas crueles consideraciones que explican gran parte de nuestros problemas y el desinterés de los políticos locales por la educación. Un pueblo objetivamente informado, es difícilmente engañado, el "relato" no se digiere fácilmente.
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