¿Que es ser inconscientemente felices? Simplemente ser indiferentes, una mascara moral endurecida sobre la que todo resbala: la violencia, la mentira, las agresiones mutuas, los injustamente presos, los pobres marginados y olvidados por una obscena riqueza oficial, la de Madero y similares, la corrupción local que despoja los recursos tan angustiosamente necesarios, las guerras buscadas ansiosamente por no claros intereses de distintos países, y tantas cosas más.
¿ Somos impotentes ?, relativamente, siempre es posible rezar, sin embargo queda un resto amargo, ácido en lo recóndito de nuestro ser. Sin embargo, nunca anestesiados, siempre conscientes gritando o escribiendo contra la injusticia de lo contrario, no hablemos de felicidad, hablemos de simple, ciego egoísmo ante nuestros hermanos, otros hombres, nuestro prójimo.
¿ Que podemos hacer ?. Insistir en el mensaje del cristianismo, secreto a voces, antídoto del veneno de la injusticia sabiamente resumido por el simple cumplimiento del Decálogo, el de las Tablas de la Ley olvidado y el llamamiento de las Bienaventuranzas también marginado.
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