" No para nosotros Señor, no para nosotros sino para tu nombre toda la gloria "
Himno que deriva del Salmo 113:9 . San Bernardo de Claraval, su primer padre espiritual, lo impuso a la Orden de los Caballeros Templarios como lema.
Este histórico lema de los templarios resume en unas pocas palabras el ideal y el propósito de su existencia. Los primeros hermanos no vivían y luchaban por interés personal, sino por un concepto, el establecimiento de la sociedad cristiana, una civilización dedicada a la gloria de Dios y la felicidad más absoluta que con ella se gana.
Hoy seguir esta tradición implica la gran responsabilidad de dar ejemplo en el trabajo y en la vida cotidiana, profesar un cristianismo coherente con lo que se cree y se declama, aunque cueste, porque en definitiva, siempre es para el Señor, para su nombre, toda la gloria y con ella alcanzamos la felicidad tan buscada.

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