Cuando a una nación se le hace creer que la sola fuerza de un voto mayoritario es sinónimo de gobierno democrático se la engaña miserablemente. Un gobierno que abusando de esa mayoría, doblega a los otros poderes, ignora la Constitución y se adueña de los organismos de control del estado nombrando en ellos a funcionarios adictos, ese gobierno no es democrático, es un fiel reflejo del nazismo en su fases iniciales.
Ya Platón en su libro La República decía : “ el principio de la democracia es la libertad, pero es una libertad que se convierte enseguida en licencia por la falta de frenos morales y políticos … por el surgimiento del deseo desmedido de satisfacer las necesidades superfluas más allá de las necesidades legítimas, por la falta de respeto por las leyes y por la general condescendencia a la subversión de toda autoridad, por la cual el padre le teme al hijo y el maestro, por ejemplo, teme y adula los discípulos y los discípulos se ríen de los maestros y de los pedagogos”
La oclocracia, se apoya en la ignorancia, busca la legitimación en el sector más ignorante de la sociedad y es el campo de acción de los demagogos. De ahí, que, en realidad al demagogo no le interesa educar. El hombre educado tiene capacidad de análisis, al ignorante se lo compra fácilmente mediante dádivas o prebendas. ¿ 30 años de democracia ?... Una trágica ironía ...
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