Marcos Paz, el Gulag local en donde coinciden reos merecidos de culpas reales con reos inmerecidos de culpas inventadas, con juicios pendientes o, peor aún, con juicios realizados con testigos que se sospecha falsos. Recemos por ellos, por sus familiares, por el país que soporta estas cosas callando, indiferente, mientras los "jóvenes idealistas" que mataron tanta gente, ahí andan, sueltos sin castigo, salvo sus conciencias, si la tienen ... pero
sin dejar de recordar la exhortación de la oración que Jesús nos enseño: "...perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden...". La justicia final prevalecerá.

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