viernes, 6 de diciembre de 2013

Sobre el estado de la educación y sus frutos en la Argentina, un país que ocupa, despreocupadamente, los últimos puestos en las encuestas mundiales. Un apretado resumen

El docente no enseña ni exige porque teme la reacción del alumno y/o sus padres ante cualquier requerimiento que involucre estudio y esfuerzo; los gobiernos nada hacen pues el rédito de la educación es a  mediano y largo plazo y sólo les preocupa el corto plazo, es decir, la próxima elección. La sociedad acompaña esta trágica combinación, sin dirigencia que la gobierne con un mínimo de sabiduría y entrega, lo único que parece entender es el aquí y ahora,  el consumo fácil y la libertad sin ninguna obligación. Las  consecuencias son obvias y las observa el mundo asombrado ante tan rápida decadencia.




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