El que cambia con integridad,
el que practica la justicia,
el que habla con corazón sincero,
no calumnia con su lengua,
no hace mal a su hermano,
ni levanta infamia contra
su prójimo ;
el que tiene por vil al reprobo
y honra a los que temen al Señor,
el que no se desdice aun a costa
de su propio daño,
el que no presta a usura su dinero,
ni acepta soborno contra
el inocente.
Salmo 15 de David, 1010 AC, aproximadamente.
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