jueves, 6 de febrero de 2014

Una perversidad practicada con indiferencia.

Los jubilados, los olvidados, no se les actualizan las jubilaciones según los reales incrementos en el costo de vida, si reclaman la actualización de sus haberes a través de la justicia, se demoran los fallos, si se producen los fallos, habitualmente favorables a sus reclamos, el Estado apela los mismos, ya en las Cámaras de Apelaciones se demoran largamente las resoluciones que son, también, habitualmente favorables., y, el colmo, las sentencIas a menudo no se cumplen al no concretarse las actualizaciones definidas por la justicia.

El objetivo claramente, demorar todo lo posible los pagos esperando, ansiosa y silenciosamente la muerte de los ancianos. Todos lo saben, la sociedad calla, la justicia llora.



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